Capítulo 11.

1772 Words
Capítulo 11. Miedo y desesperación. Corro sin parar, corro por los alrededores del oscuro bosque e ignoro las ramas que se clavan en mis pies descalzos a medida que subo la velocidad. El miedo de ser encontrada por ese hombre de piel oscura me da escalofríos. Como es de noche no puedo ver hacia donde me dirijo. Estoy tan asustada. Me escondo detrás de un tronco de un árbol y escucho crujidos por delante. Me tapo  con mis dos manos la boca e intento no respirar. Que no me encuentre, que no me encuentre. Las lágrimas salen sin control de mis ojos y me arrepiento de no traer  nada con que defenderme. - Te encontré muñequita- su respiración está en mi cuello y siento como pasa su nariz por el. Lo primero que siento es asco. Forcejeo con el, pero es inútil. Es más fuerte que yo. Le doy una patada con mi talón en su entrepierna y aprovecho que se retuerce en el suelo y salgo corriendo. Puedo escuchar sus pasos desde atrás. De repente comienza a cantar su canción favorita. Lose yourself. Me tapo los oídos para no escucharla. Antes de maltratarme siempre canta esa canción. Es como si eso definiera lo que el siente en este momento. Puedo escuchar sus pasos más de cerca. Sigo corriendo pero una fuerte punzada en mi pie derecho me hace parar. j***r, tengo clavado un pedazo de vidrio.  Un gran peso me hace caer al suelo y jadeo por el dolor. El me voltea y estamos cara a cara. -Mira, si tuvieses un sólo disparo, una oportunidad para conseguir todo lo que siempre quisiste. Un momento, ¿lo capturarías?, o ¿lo dejarías escapar?- el comienza a cantar su canción favorita y me retuerzo debajo de el. Lloro desconsoladamente. Su aliento a alcohol y cigarrillo me hace arrugar la nariz. El pone sus dos manos en mi cuello y lo aprieta hasta dejarme sin aire... Despierto sobresaltada con el corazón a mil y toda sudada. - Tranquila,  estoy aquí- abrazo a Marcus fuertemente mientras el me pone en su regazo- shhh, no te dejaré sola- me da varios besos en mi frente y me pasa las manos por mi cabello de arriba hacia abajo. Estoy temblando del miedo. Ya van dos veces que sueño con ese maldito enfermo. ____*____ Han pasado dos semanas desde el accidente de mis padres y hacen tres días que volvimos a Londres. He dejado a mis padres con una persona para que los cuide mientras se estén recuperando de la operación. Ahora mismo estoy en la empresa organizando unos contratos para debatir en la próxima reunión. Los termino de organizar, me levanto de mi silla y me dirijo hacia la oficina de Marcus. Abro la puerta y lo veo hablar por teléfono. - Hablamos luego- corta la llamada y mientras me mira; se sienta en su silla de cuero marrón - Hay que tratar de adelantar la reunión con los proveedores. Le paso los folder y bajo mi atenta mirada comienza a leerlos. - ¿Por qué ?. La reunión está programada para la semana que viene, no se puede adelantar Marcus. - Confía en mí- se pasa las dos manos por su cabello azabache. Eso sólo lo hace cuando está enojado o frustrado. Se dirige a la caja fuerte que está en una habitación apartada de la oficina y de él saca un sobre de color n***o- aquí hay una cuenta de banco con una cantidad de tres millones de libras. Vaya, eso es demasiado dinero. - ¿Y de quien es ese dinero?- Él nunca tendría su propio dinero en un sobre dentro de su oficina. - De un mafioso- se encoge de hombros. Me agarro de la silla para no caerme. - Por... por que tienes... ¿ Qué te hizo ese mafioso?, ¿Porque no lo denuncias? - El me debía dinero. Le di una fecha límite para el pago total de el y no cumplió. Le arrebate todo lo que le pertenecía- su mirada se oscurece. Según tengo entendido; las empresas Marshall venden productos y ayudan a las pequeñas empresas a integrarse en el mercado. ¿Desde cuando aquí prestamos dinero? - ¿Quién eres en realidad? Estoy muy confundida. - Hago negocios sucios, Maddison- abro los ojos como platos- soy  más que un empresario. No lo puedo creer. Siempre estuve engañada todo este tiempo, jamás conocí al verdadero Marcus Marshall. - ¿ Eres un criminal?- Santo Dios. Sólo de pronunciar esa palabra se me eriza la piel. - Más bien, soy corrupto- guarda el sobre en la caja fuerte y se acerca a mi. Retrocedo y choco con la pared - No me tengas miedo. No te haré daño Maddison - Me acaricia la mejilla y me alejo de él. - ¿Cuantos secretos, Marshall?- me mira confundido- ¿ Tienes más secretos? - Todos tenemos secretos en esta vida,  Maddison- me apunta con su dedo índice- hasta tu. Trago saliva. Cada vez que hablo con mi Jefe siempre tengo que enterarme de algo nuevo. He estado trabajando con un corrupto, acabo de comprometerme con un corrupto. Y lo más triste es que; me gusta un corrupto. ___*___ Camino por las frías calles de Londres. Adentro las manos en los bolsillos de mi abrigo y camino apresuradamente. Quiero llegar a mi apartamento y poder tomar una taza de chocolate caliente y ponerme a analizar todo lo que ha pasado en estas últimas semanas. Los chirridos de una camioneta negra suena contra el asfalto y se sitúa a mi lado. No me da tiempo a reaccionar cuando dos tipos corpulentos se bajan de la camioneta y me cogen en sus brazos. -¡SUELTENME ANIMALES!- ¿Y ahora quienes son estos?. - Cállate puta. Al jefe le gustará verte- uno de ellos me amarra las manos con dos pedazos de cables gruesos e inmediatamente se me hacen cortadas en las muñecas. - ¿Quienes son ustedes?- me mantengo tranquila y serena. No quiero ser como una de esas chicas de las películas que arman un alboroto y por eso les ponen paños con cloroformo. - Enemigos de tu prometido- el saca unos chicles de su saco y se come uno. Me tiende uno de color azul y lo cojo. Algo es algo. - ¿Y porque estoy aquí?- mastico el chicle y lo miro alzando las cejas. - Eso tendrá que responderle el jefe- El otro hombre me mira desde el espejo retrovisor y lo miro de mala manera. Miro a mi alrededor y observo que estamos en uno de los barrios más peligrosos de Londres. El barrio Brixton es conocido por ser los más frecuentados por personas que hacen cosas ilegales. Como Marcus. La camioneta entra en un viejo almacén y se parque al lado de una puerta de metal oxidada. Uno de los hombres me abre la puerta  y me hala sin cuidado del brazo. Lo maldigo entre dientes. El que me dio los chicles se sitúa a mi lado y me sostiene de mi antebrazo. -¿ Para qué me agarras si estoy amarrada?- ruedo los ojos y sigo caminando. - ¿Para qué te me escapes como Anastasia hizo con Christian cuando le entro al cuarto rojo del dolor?- si no estuviera amarrada me daría con la palma de mi mano en la frente. - Por si no leíste bien el libro ella no huyó. Ella decidió irse bajo la atenta mirada de él- este tipo me cae bien. Pero es demasiado estúpido. Esto es algo de lo que recordaré para toda mi vida. Mientras estoy secuestrada estoy hablando con mi secuestrador sobre las Cincuentas Sombras de Grey. Pasamos por otra puerta y entramos a una habitación en la que se puede ver una oficina improvisada. Hay un escritorio pequeño y viejo junto con una pequeña lámpara que ilumina un poco la sucia habitación y una silla negra giratoria. La silla se gira y un hombre de piel blanca me muestra una sonrisa cínica. Mientras se para de la silla,  coge un cigarro y se lo lleva a la boca. - Eres más hermosa que en las fotografías- el humo llega hasta mis fosas nasales y me entran náuseas. No soporto ese olor- podría divertirme contigo en el tiempo que tu querido esposo llega- se acerca a mi y le escupo en la cara. - Amarrenla a la silla y póngale cinta en esa boca- antes de pasar por su lado él coge un puño de mi cabello entre sus manos y lo jala fuertemente.  Suelto un grito y me separo de él bruscamente. - Me las pagaras maldito desgraciado-  lo miro con odio y me dejo guiar por el tonto guardaespaldas hacia la asombrosa silla. ___*___ - Siento mucho todo esto Maddison- levanto la mirada y observo a Iván [el chico que me dio los chicles] mientras sirve agua en un vaso. Han pasado como dos o tres horas desde que estoy aquí. - No tienes que disculparte, no tienes la culpa de lo que ese idiota haga. Sólo cumples con tu trabajo - me pasa el vaso con agua y lo acepto gustosa. El es el único que ha estado conmigo y me ha ayudado en todo este tiempo. La puerta se abre y ambos levantamos la mirada. - ¿Sabes quien soy,  hermosa?- a medida que da pasos su rostro se va iluminando de a poco - Soy Stanislav Smirnov. Le da una mirada a Iván y este último me da una mirada antes de salir y cerrar la puerta. -¿ Qué es eso?, ¿Nombre de perro?- me río y el me mira serio. Se acerca a mi y de un tirón me da una cachetada. Mi cabeza gira momentáneamente y endurezco la quijada. Estoy enojada- ¿Sabías que los hombres que golpean a las mujeres son gays? - Me importa poco. Tu prometido tiene algo que me pertenece. Creo que sabes de lo que hablo- miro el suelo y pienso. Claro , él es el mafioso. - Eso es algo que deberían hablarlo tú y él- me duele un lado de mi cara. Juro que cuando esté suelta lo mataré. - Vamos a hacer algo. Vamos a llamar a Marcus por video llamada y mostrarle el dolor que va a sentir su prometida por su culpa- no me gusta el rumbo que está tomando esto. El saca un celular de su chaqueta y teclea algo. - Una palabra de esto a alguien más y la mato- coloca el celular de modo que me grabe y escucho la voz de Marcus. - ¡Maddison!, ¿Estas bien?, ¿ te ha hecho algo ese hijo de puta?- suena exaltado y como si hubiera llorado. ¿Marcus llorando?, si claro,  y yo soy hombre. - Estoy aquí por si no lo sabías- Stanislav agita el teléfono y pongo los ojos en blanco. Saca un cuchillo de su pantalón y pasa la punta de este por mi cara- te daré la ubicación pero si llegas a traer a más gente a parte de ti , va a sufrir más que esto- clava el cuchillo en mi pierna derecha y escucho el grito ahogado de Marcus junto con el mío. La llamada se corta. Marcus te necesito.
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