Sólo ella, el resto no me importa. 5 años atrás. Dos toques en la puerta me distraen de mis papeles y tras dar un "pase", la puerta se abre y entra una joven de pelo castaño, ojos azules y con buen cuerpo. - Buenos días, señor Marshall- me tiende una mano y se la estrecho mirándola a los ojos. Su piel suave hace contacto con la mía y se siente tan bien. - Tu debes de ser la señorita Maddison Collins- su currículum lo tengo desde hace semanas en mi escritorio. La necesidad de una secretaria ha crecido mientras más pasan los días. Mi secretaria anterior había renunciado porque según ella, yo era un patán insufrible, que sólo pensaba en si mismo y en mi entrepierna. Sus palabras, no las mías. - La misma en carne y hueso- no puedo evitar sonreír ante su respuesta. La hago sentarse en un

