Epilogo Todos se mantienen callados, quiero saber tantas cosas, pero me siento tan cansada y con mucha hambre. Creo que todavía no caigo en cuenta que acabo de matar a mi padre; claro si se puede llamar así. Llegamos a un lugar muy bonito, se ven casas muy normales. Tal vez me esperaba otro lugar al cual me llevarían. Una casa o más bien una mansión se visualiza. Al entrar todo está muy silencioso, volteo a ver a los demás personas pero solo están ocho chicos. – Pasa– un chico de cabello oscuro se pone a mi lado. Su cabello es muy oscuro, pero se ve muy suave. Su ceja está cortada con un poco de sangre seca. – No lo mires así– Matt se pone a mi lado. – Yo... – ¿No me recuerdas cierto? – muevo mi cabeza en forma de negación. – No, lo siento. – No te tienes que dis

