Cuando terminó esa escena tan tierna y llena de amor Gustavo se levantó de su asiento y se dirigió hacia Gabriel. —Señor Gabriel, con todo el respeto que me merece usted, su familia, pero sobre todo su hija, le pido me permita cantarle una canción , es el único regalo que le puedo dar en este momento, ya que no sabíamos que está hermosa coincidencia pasará y terminamos festejando a la pequeña Abi Gabriel muy desconcertado se quedó observando a Gustavo buscando algo que lo alertara , pero no, no encontró ni un apice de peligro, ni de mala intención en el joven, solo que la llamo como la llamaba solo la familia, pero noto que lo hacía con respeto, miro de reojo a su hija y ella esperaba con ansias y muy tímida que contestará. —Está bien Gustavo, adelante. Le tendió el micrófono, el chic

