Ya estaba en mi oficina cuando recibí un mensaje de w******p de Olivia. Era una foto de su brazo con la tirita puesta donde la habían pinchado para sacarle sangre. Me gustó saber que estaba haciendo lo que le dije que hiciera, pero a la vez sentí ansiedad al imaginar que pudo dolerle el pinchazo. Le respondí con el emoji de un beso y luego me pregunté a mí mismo qué hacía yo enviando caritas ridículas. Una hora más tarde recibí un escáner de todos los resultados de sus pruebas de laboratorio junto a las observaciones del especialista que había contratado. Estaba sana, libre de enfermedades contagiosas y de transmisión s****l. Tampoco estaba embarazada, ni tenía deficiencias de ningún tipo. Saberlo me hizo desear verla. Me moría por tenerla sin barreras, fundirme dentro de su cuer

