Aprovechando su buen humor, Selene subió a buscar a Felipe para comer. Cuando estaba a punto de llamar a la puerta, escuchó que Felipe estaba al teléfono y su tono era serio y agotado. Como hija, Selene conocía muy bien a su padre, y cuando se preguntó si él estaba teniendo algún problema, escuchó la mala noticia. —No esperaba que, después de haber sido cuidadoso toda la vida, cayera en la trampa de un amigo. Ya he invertido toda la liquidación actual de la empresa. Será peligroso si no lo encontramos. Aún puedo aguantar, pero no durará mucho... «¿Papá fue engañado?» Selene se quedó preocupada porque, según el tono de Felipe, era un problema muy grave. Al no escucharse ruidos en la oficina, Selene llamó a la puerta, pues sabía que Felipe no quería que ella supiera lo que pasaba. Por

