Derribando, puertas. Entramos al tribunal. No, literalmente. Pero si causamos, un gran revuelo. Al entrar, al resintió. Creo, que nadie esperaba. Que llegáramos, cinco minutos antes; de la hora límite. Y mucho menos, en estado tan lamentable. En el que, nos encontramos. Apenas, tuve tiempo. De ponerle, un vendaje improvisado; a mi hombro, adolorido. Justo, después centrar. Pude observar, diferentes reacciones de sorpresa. En los rostros, de las personas. Obviamente, esto excluía. A los representantes, de la HAP. Quienes, no parecían sorprendidos de vernos. Es más. No ocultaban, en lo más mínimo. Expresiones, de descontento. Ante, nuestra presencia; en el tribunal. Incluso, note. Como, uno de ellos. Me lanzaba, una mirada asesina; poco agradable. Que me, heló la sangre de golpe. Trague,

