Hans no puede regresar a casa, lo sabe, pero no tiene a dónde quedarse, a menos que vaya a la casa del viejo tío Martini. Espera recordar el camino. Piensa en la anciana, en las palabras del hermano de Lucy. No se hace a la idea de que Brian y Lucy estuvieran muertos, menos que Carlo sea el responsable. Conforme avanza en la carretera la idea le causa nauseas, no puede dejar las cosas así, va a aclararlo todo. De a ratos si no controla su mente, Gaby vuelve hacerse presente en su cabeza, en ese momento una sensación de vacío llega con ella, quiere tanto ir con ella, pero esa sí que es una mala idea. La casa de Martini está descuidada. Al pasar la puerta oxidada de entrada, siente que no está solo. En un cerrar de ojos, algo parecido a un saco de patatas le cubre su cara. Desorient

