Cuando por fin termine de arreglarme baje, papá ya se encontraba aquí, Tony se acerco de inmediato a donde yo estaba.
- Estas molto bella - a lo que yo le di las gracias por su cumplido.
- gracias Tony - me lo lleve discretamente a otro lado de la habitación - ¿tu sabes porque debo acompañar a Dante Russo? - el se tenso un poco.
- Eso lo sabrás esta misma noche, solo debes ser paciente- contestó solamente.
- Entonces sí sabes el porque, ¿no es así?- lo tome de la muñeca.
- Eso no me corresponde a mi Franchesca - se soltó disimuladamente de mi agarre y suavemente se movió hasta íntegrase en el circulo de las personas que se encontraba traban charlando.
- Señorita Franchesca, ¿ya esta lista?- Harry se acercó a mí.
- Acaso no es obvio- creo que fui muy grosera con él.
Pero el lío que carcomía mi cabeza con dudas, era el misterio que estoy segura mi familia guarda sobre mí y todos y cada uno son parte de ese secreto.
Cuando llegamos al lugar de la fiesta, empeze a ponerme nerviosa, una sensación de que alguien me estaba vigilando y la incomodidad se hicieron presentes, mi respiración empezó a ser irregular y mis manos sudaban, se movían y temblaban, las mantenía ambas si re mi bolso para ver si lograba con trolarlas.
La mano de Harry toco mi hombro y su mirada cayó sobre mis ojos, estaba su mirada gris con cierto toque de oscuridad.
- ¿Esta bien?- a su pregunta solamente asentí con la cabeza.
Entramos al lugar y habían muchas personas adentro, se notaba que eran personas con mucho poder que se reunían para hablar de negocios, mi padre se sentó a la cabeza de la mesa, mi madre tomo el asiento a su lado y mi hermano Tony junto a ella, a su lado me senté yo, con Harry parado detrás de mi silla.
- Bien señores, espero que se encuentren bien- dijo papá empezando la reunión.
Frente a nosotros estaba la Familia Russo, Dante sentado frente a mí, su expresión como siempre era fría, ni siquiera el polo norte es tan frío como el.
- Señores Berlusconi un gusto estar aquí con ustedes - saludo Dante.
- bien, como saben en los negocios hemos estado controlando todos los inconvenientes que se han estado controlando bien - dijo papá.
La cena transcurrió tranquila entre platicas de negocios, por un momento me sentía ahogada entre todo esta gente, aunque solamente era una sensacion, no era demasiada, salí a respirar aire puro, como siempre Harry estaba de espaldas fumando, intento acercarme discretamente a el, pero como siempre sabia que yo estaba allí.
- ya se que estas allí - tiro su cigarro y lo apago en el suelo.
- Siempre lo sabes - me acerque a el, me reí por lo bajo.
El se acerco lentamente a mí, el brillo en sus ojos era diferente, por un momento no vi al asesino que era, vi un lado diferente aunque no supe cual era.
- ¿que haces?- pregunte cuando me tomo por la cintura.
- nada, no voy a hacerte nada - acerco sus labios a los mios.
Sus labios estaban a punto de rozar los míos cuando se escucho una puerta abrirse.
- señorita Berlusconi, su padre me mando a llamarla - era Dante.
Su mirada podría jurar que asesinaba a Harry. - Usted debería tener mas claro su sitio- dijo mientras tomaba mi mano suave pero firme al mismo tiempo.
- Mi sitio esta con ella - respondió Harry con altanería.
- Me parece que se te cruzaron los circuitos, así que mejor alejate - Dante se paró frente a el desafiante.
- Lamento decepcionarlo pero eso es imposible, su padre en persona me asigno como el guardaespaldas de la señorita Berlussconi porque estoy entrenado para protegerla incluso mejor que usted- enfrento a Dante.
- señorita Berlussconi su padre requiere su presencia en el salón, al igual que al señor Russo- su mirada se poso en la escena del frente.
- digale a mi padre que en unos minutos estaremos allí - respondí.
- pero señorita, el me dijo que debía llevarla ahora mismo- trató de explicar.
- lo entiendo, no tardare lo prometo - el asintió y empezó su camino de regreso.
- Harry, por favor espereme en la entrada del salón, este al pendiente por si necesito algo ¿de acuerdo?- sus grises ojos fueron directamente a los míos.
- sus deseos son ordenes para mí, yo hago lo que usted me diga- su mirada rápidamente se clavo en Dante fría y dura, un poco obscura también.
- señor Russo, deberíamos resolver a la brevedad el asunto que mi padre quiere tratar, debido que requiere la presencia de ambos - dije amable pero firme.
- Esta bien señorita Berlussconi- sus ojos al fin estaban sobre mí y no en Harry.
- me llamo Franchesca - le recordé.
El.me ofreció su brazo, pero lo ignore y empeze a caminar hacia el interior del lugar de la reunión, las personas aun parecían ser demasiadas, parecían refinadas y forradas en dinero, lo que también quería decir que eran sumamente corruptas y corrompidas hasta la mas mínima célula del cuerpo.
Mientras me acercaba a la mesa donde se encontraban mis padres, tenia un leve presentimiento que algo no saldría para nada bien.
- Fran allí estas, ven estábamos hablando de ustedes - nos vieron a ambos.
Mi padre tomo el micrófono en sus manos y empezó a hablar. - Buenas noches tengan todos y cada uno de ustedes, como sabrán estamos reunidos esta noche para celebrar un compromiso muy importante- con su mano hizo una seña para que yo pasara al frente.
Junto a mi se movía Dante, con toda la confusión del mundo me moví hacia el frente.
- Ella es mi hija Fran, que se unirá en matrimonio con Dante hijo de los Russo- Juro que sentí caer todo el peso de mi. cuerpo al piso.