Capitulo XV

1947 Words
  —Basta –Dijo Rose saliendo del baño precipitadamente antes de que volviera a pasar lo del otro día, sabiendo cómo era Fabiana no pasaría más de una hora antes de que lo viniera a buscar, Marcos no pudo evitar que saliera esta vez. Por suerte nadie los vería esta vez —Estas loco. Rose se fue a su cuarto y se encerró recostándose contra la pared, era increíble como ese hombre no la dejaba en paz y pensar que su hermano Fernando era todo lo contrario, era educado y la había tratado amable a pesar de lo grosera que había sido con el ¿En realidad el no había tenido nada que ver con el robo de la colección? Porque si no era así la verdad era muy buen actor, Rose empezaba a escribirse con el mas seguido y habían acordado salir a comer mañana por la mañana el desayuno. En la mañana Rose hizo su mejor esfuerzo por arreglarse colocándose un pantalón n***o con un chaqueta de cuero y una camisa manga larga blanca junto con una botas de color n***o altas. —Buenos días Mileidy –Dijo con efusividad Rose. —Buenos días señorita Luna, ya le sirvo el desayuno. —No desayunare hoy aquí, digamos que tengo una especie de cita –Mileidy que había notado el cómo se llevaba con Fernando en el evento de la colección, sospecho de una vez. — ¿Acaso no será con el señor Fernando Dupont? –Luna la miro extrañada. — ¿Cómo lo sabes? ¿Me estas siguiendo acaso Mileidy? —Es claro lo bien que se llevaron en el evento de la colección, solo espero que tenga cuidado porque ya sabe como son los Dupont. —Si te cuento que anoche Marcos entro al baño conmigo, no se que pretendía la verdad ya le he dicho como mil veces que respete a mi prima pero nada. — ¿Al baño? –Mileidy se impresiono por la ferocidad que mostraba Marcos al hacer eso en su misma casa donde vivía también Fabiana. —Si, es un imbécil. — ¿Hablaras con Fabiana? —No ¿Para qué? Siempre le creerá a Marcos antes que a mi de todas formas. —No sé quien se ha creído ese tal Marcos, ya bastante tiene con las infidelidades de Marcos en otras oportunidades. —Ah ¿Ósea que no has algo nuevo? —Bueno he visto a la señorita Fabiana llorando en un par de ocasiones y hablando por teléfono con sus amigas sobre algunas cosas de Marcos, incluso Fabián ha tenido que consolarla, así que ya sabemos como es y es normal que Fabián no la quiera ver sufrir. —Sí, es su hermana –Marcos entro a la sala para desayunar junto con Luna y ver si de nuevo conseguía llevarla al trabajo. —Buenos días. —Buenos días Marcos –Rose se levanto de la mesa, ya era hora irse. — ¿No desayunaras? —Desayunare afuera hoy pero Mileidy se encargara de tu desayuno –Mileidy lo miro odiosamente. —Bueno la verdad es que yo igual estoy algo apurado… -Marcos se miro el reloj sin mirar realmente la hora — ¿Comemos juntos? —Ya tengo alguien con quien comer, pero gracias. Rose que ya había acordado con el chofer su hora laboral, salió a esperarlo. Marcos no quería perder ninguna oportunidad de hablar con Luna de alguna manera, sentía una fijación por aquella chica. — ¿Esperas a Rafael? Porque si es así yo te puedo llevar. —No hará falta, volvimos a contratar al chofer de la mansión ya que tanto Mileidy como yo empezaremos a salir más. — ¿Mileidy? —Sí, acaba de empezar en la universidad. — ¿Una empleada de servicio? Vaya. —Tienen derecho a superarse. —Claro que si pero que tengan dinero para hacerlo… —Bueno afortunadamente Mileidy es una buena chica y alguien que le tiene aprecio se la pagara. — ¿No me digas que es Fabián? —No lo sé, pero lo dudo Fabián ni si quiera trabaja. —Buen punto, quien lo diría Mileidy consiguió a alguien que se le pagara, interesante –Rose arqueo la ceja. —No tienes que necesariamente pensar mal Marcos. —No sabes lo que estoy pensando. —Tu cara ya lo dijo todo Marcos –El chofer salía del estacionamiento de la mansión y se estacionaba frente a Luna que sonreía por deshacerse de Marcos, que esos días estaba aun más fastidioso de lo normal. —Bueno, adiós –Fabiana se asomaba por el balcón de la mansión viendo como Luna era la que iba a ejercer su cargo en la empresa en vez de ella y se pregunto cómo era posible que ni si quiera su papa hubiera conseguido el puesto. —Buenos días Fabiana –Le dijo la abuela al ver a Fabiana parada frente al balcón. —Buenos días abue, abue ¿Sera que te puedo preguntar algo? —Claro Fabiana todo lo que tú quieras. — ¿Por qué no escogiste a mi o a mi papa para ser presidente de la empresa? —Ya me había parecido extraño que no me hicieras esa pregunta antes. —Me dolió ver como escogías a esa completa extraña en vez de a mí. —No es por nada malo Fabiana pero si yo he estado en el cargo de presidenta es por algo, no veo que tu padre tenga las habilidades para ejercer un cargo así y lo digo porque precisamente trabajo con él y sé que no es un líder, lamento si te decepciona Fabiana. — ¿Tiene que ver con su pasado? Porque el ya no apuesta ni hace esas cosas abuela. —No, influyen otro tipo de cosas esta vez. — ¿Y yo? —Intente entrenarte hace unos años y decidiste quedarte en la mansión haciéndote las uñas Fabiana. —Bueno pero eso fue en el pasado ya me siento más capacitada, solo que yo quería ser presidenta y al serlo demostrarte de lo que estaba hecha. —Me podías haber demostrado eso y con gusto hacíamos algo para escogerte de presidenta pero no lo hiciste Fabiana –Fabiana revoloteada de estrés por dentro y mas al ver como Marcos se metía dentro del carro y aceleraba como siguiendo el carro de Luna, pero Fabiana prefirió creer que solo pasaban por la misma ruta y ya. La verdad es que Fabiana desde hace años que buscaba ser parte de la empresa pero solo como presidenta, Catalina solo le había puesto empleos básicos de los cuales nunca llego a aprender demasiado porque solo buscaba la presidencia, quizá si le hubiese prestado atención a esos pequeños puestos en la empresa, la situación hubiera sido distinta. Pero igualmente ella esperaba que al menos su padre pudiera tener la presidencia, ambos lo habían estado anhelando por años y una aparecida lo había logrado primero. Pero la impresión de Fabiana sobre el carro de Marcos no era solo impresión, ya que Marcos si estaba siguiendo a Luna por curiosidad de saber donde iba a comer o con quien en todo, tenía un mal presentimiento desde que vio como intercambiaba números con su hermano. Era claro que Fernando tenía un claro interés en ella. — ¿Ese auto nos está siguiendo? –Dijo el chofer llamado Mauricio, Luna vio por el espero del retrovisor, era increíble hasta donde estaba llegando Marcos, pensó en que una orden de alejamiento la ayudaría si no tuviera una relación con su prima. —Sí, pero no importa, es Marcos así que seguro toma la misma la vía –Mauricio la miro extrañado pero no dijo mucho mas y siguió su corrido dejando a Luna en una cafetería lujosa, Rose se sorprendió por lo bella que era, no era común y corriente. Fernando la esperaba en una de las mesas, realmente a Rose no le importaba que Marcos la estuviera siguiendo, por primera vez podía vengarse de lo que siempre solía hacer en el sofá de la mansión con Fabiana. Esto sería divertido. —Estas muy hermosa hoy Luna, bueno siempre lo estas –Fernando la abrazo con alegría, no quería despegarse de ella ahora que al fin ella había accedido a salir con él. Sin saber que la cita tendría un liguero desvío de planes. —Gracias, ¿Cómo has estado estos días? ¿Tu gato ha estado mejor? —Si, como te comentaba no entendía que le pasaba, no quería comer ni nada pero lo lleve al veterinario y me dijeron que solo tenía que desparasitarlo y así ha estado comiendo mejor, —Yo siempre quise pero en el internado nunca pude por obvias razones y ahora en la mansión no creo que me dejen tener uno. — ¿Por qué no? Ahora resulta que la presidenta de Clyzer ¿No puede mandar en su propia mansión? —O quizá un perro, de esos que son gigantes –Rose sonrió ampliamente al pensar en cómo se vería con un perro de esos —Pero no sé si tendría tiempo para sacar a alguno de eso a pasear o algo por el estilo. —Bueno para eso tienes servicio. —La idea es también cuidarlo yo. —Solo busco soluciones, nosotros no tenemos uno porque realmente yo si se que no lo cuidaría para nada, para empezar ni quiero hijos. — ¿Y quién heredara todo ese potencial? —No lo sé, quizá algún día cuando tenga un sobrino aprenda algo de mí. —Yo si quiero tener uno al menos, pero no ahora. — ¿Por qué? ¿Enseñarle algo a un chiquillo? —No lo sé, siempre me pongo a pensar como seria si hubiera tenido el amor de esa familia que hubiera querido y quiero tener a alguien a quien darle todo ese amor que nunca tuve, pero no para llenar ese vacío si no para poder brindarle a alguien todo lo que no pude dar y enseñarle las verdaderas cosas importantes de la vida. — ¿Cómo que le enseñarías? —El valor de la humildad, cosa que no había demasiado en aquel internado. —Ojala le hubiera enseñado eso a mi hermana, pero bueno espero que algún día madure. —No quiero crear a una persona como mi prima por ejemplo –Fernando rio. —Conozco desde hace algo de tiempo a Fabiana y si, tienes razón pero Marcos me ha dicho que su padre siempre la consintió a tal punto que bueno se volvió la niña mimada que es. —Y ahora no es capaz ni si quiera de ver que le robaron la colección en su cara. —A veces pienso que se hace la estúpida porque no creo que alguien sea tan despistado en la vida, pero bueno –Fernando tomo la mano de Luna con suavidad, Luna le sonrió dulcemente —Hablemos de cosas mejores. Me ha agradado hablar contigo estos días, siento que de alguna manera tenemos una bonita conexión. —Eres un tipo muy agradable, lo admito. —Qué bueno que me diste la oportunidad de conocerte a pesar de ser un Dupont. —Y no hagas que me arrepienta. —Para nada hare que… -Marcos entraba pícaramente en la cafetería, se quedo un momento en la barra pidiendo —¿Qué hace el aquí? –Luna volteo intentando parecer que no sabía de quien hablaba, miro a Marcos hablando la empleada sobre cual dulce sería mejor para llevar estuvo así un rato y luego miro a Fernando y a Luna intentando parecer sorprendidos. —Hola, qué sorpresa verlos por aquí –Dijo acercándose a la mesa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD