—Entonces ¿Ya tenemos fecha para la colección?
—Exactamente abuela –Dijo Luna sonriendo mientras le mostraba la campaña publicitaria que haría —Sera a finales de esta semana.
— ¿Estas de…
—Si abuela, de todas maneras los detalles en los trajes de baño no son tan difíciles de hacer, fueron modificados y a pesar de que conservan su esencia la verdad es que son por mucho mejores que los de Lidery.
— ¿Es cierto que contribuiste con parte de algunos diseños que tenias en mente?
—Si bueno, cuando estaba el internado una amiga y yo solíamos dibujar bocetos de ropa, bueno la que precisamente murió en el accidente…
— ¿Nunca fue encontrado su cuerpo?
—No abuela y la verdad eso me tiene muy triste porque no creo que haya desaparecido así como así, debe haber algo que la policía no está teniendo en cuenta y es muy molesto.
—Bueno tendremos que tener paciencia Luna, seguro están haciendo lo posible.
—Lo dudo mucho abuela, creen que se incinero en el auto pero estoy segura de que no fue así.
— ¿Por qué tan segura Luna?
—Porque no sé, es un presentimiento.
—Quizá te aferras a la esperanza de que aun este viva.
—No lo sé, no lo creo… Sé que no está viva pero… Bueno mejor hablemos de otra cosa.
—Si entiendo que te afecta ¿Eran muy amigas en el instituto?
—Mi hermana en todo ese tiempo.
—Debe ser duro. Pero bueno yo tengo algunos contactos en la policía quizá pueda hablar con alguno de ellos a ver que me pueden comentar.
—No estaría mal abuela. Pero dejemos eso para luego del lanzamiento de la colección ¿Fabiana estará?
—No lo sé, sabes que se ha comportado extraño estos días.
—Desde que la conozco no ha sido nunca muy normal.
—Bueno poco a poco te acostumbraras a ella, es una chica complicada pero no es mala…
—Claro que no –Dijo Luna pensando totalmente lo contrario.
Mientras Rafael pensaba en una forma donde pudiera atrapar a Marcelo con las manos en la masa y así poder tener pruebas de que el vendió a la empresa, Marcelo nunca le había caído bien, siempre lo trato como si fuera menos que nadie, el era tan diferente a John, no lo comprendía. Rafael había empleado un de sus contactos en una de sus empresas, si Marcelo caía en la trampa sabia que al fin podrían perder todo lo que tenia y no se merecía, así como su porcentaje en la empresa. Que para Rafael nunca se había merecido algo, nunca entendió a John o el porqué lo ayudo de esa manera, pero supuso que fue únicamente por su vínculo como su hermano. La trampa está a punto de ser ejecutada, mientras tanto Rafael observaba en secreto.
Marcelo recibía una llamada en horas de esa mañana.
—Buenas ¿Con quién tengo el placer de hablar?
—Buenas, mucho gusto Marcelo. Mi nombre es Víctor Feddercik
— ¿El presidente de la empresa Hyze?
—El mismo ¿Te acuerdas de mí?
—Por supuesto, como olvidar a alguien tan importante, tu colección de invierno estuvo bastante entre elegante y suspicaz, imagino que fue todo un éxito.
—Claro que lo fue, tanto que tuvimos que agrandar los talleres.
—Eso se escucha realmente bien, cuéntame ¿A qué se debe el motivo de tu llamada?
—Bueno alguien me ofreció tu número de teléfono, tenemos que hablar de algo confidencial ya que yo estoy interesado en lo que ofreces… Ya sabes…
—No entiendo demasiado a que te refieres –Marcelo pensaba en como Víctor sabia tal información ¿Marcos lo había vendido?
—Bueno el punto es que quiero hacer negocios, mi última colección fue un éxito pero necesito otra cosa igual de exitosa y me comentaron que tu puedes tener eso para mí y estoy dispuesto a ofrecer una suma de dinero considerable si me ayudas con eso –Marcelo pensó por unos momentos en todo lo que le podía sacar a Víctor si hacia un trato con él, pero debía ir despacio y entender de donde Víctor había sacado la información. Al mismo tiempo tenía en sus manos el poder de tener más dinero del que podía tener actualmente.
—Tendremos que reunirnos para ver si hablamos el mismo idioma –Marcelo pensó que debía verlo primero y también llamar a Marcos… solo por si las dudas.
—Me parece perfecto. ¿Cuándo nos podemos ver? –Marcelo no sabía en si cuando Luna sacaría la colección pero viendo el esmero que estaban poniendo los trabajadores no creía que se diera mucho tiempo.
—Hoy mismo si es posible.
—Perfecto, allí estaré a la hora de almuerzo.
—Muy bien, pero prefiero yo ir para allá si no te molesta.
—Para nada, aquí te espero entonces, en el restaurante frente a la empresa.
Pero Marcelo no planeaba ser tan indiscreto como Rafael pensaba.