Capítulo III

2526 Words
Rose se quedo con la mano estirada mientras la empleada pasaba la tarjeta de Marcos. —Aprobada –Dijo. —Ya esta paga, es una lástima –Dijo Marcos con cara irónica. —Bueno creo que en ese caso le llevaras a tu hermana otro regalo –Rose tomo la Marcos poniéndole el collar dentro de su mano, Marcos revoloteo los ojos y Rose salió del lugar. —Gracias –Se despidió rápidamente de la empleada con un guiño de ojo para ir tras de Rose. — ¿Qué pretendes? ¿A cambio de que más o menos debo aceptar ese collar? —A cambio de nada, si no quieres, pero hay un lugar muy hermoso al que podríamos ir luego ¿Qué dices? Si voy muy rápido me disculpo por ello. —No iré a un hotel contigo. — ¿Quién ha hablado de un hotel? —Bueno no se cuales sean tus intenciones desconocido pero… —Pero te aseguro que no son las que tú piensas, solo quiero –Marcos se le acerco poniendo de nuevo el collar en su cuello, Rose se quedo pasmada por la cercanía —Conocerte –Marcos la miro con sus ojos color grisáceos, sabía lo que impactaba una mirada en una mujer. — ¿Conocerme para llevarme luego a un hotel? —No tienes que hacer nada que tú no quieras, pero ¿Quién te tiene tan traumada con los hombres? –Rose recordó a todas las parejas clandestinas de Mónica y se le revoloteo el estomago, siempre le decía que todos eran iguales sin embargo Rose tenia curiosidad por aquel sujeto, no solía estar cerca de hombres tan guapos. — ¿Entonces aceptas? –Marcos le dio la mano a Rose y esta lo pensó por unos instantes dándole la mano. —Aceptare que me lleves al lugar ese del que tanto hablas pero si veo algo extraño o que te intentas sobre pasar un toque y… —Me detendré, todo lo que tú quieras, por hoy complaceré todos tus caprichos –Rose se sentía como en una especie de película, sabía que llegaría tarde al internado pero no le importaba por primera vez quería divertirse. —Supongo que no sueles salir mucho de tu internado –Marcos caminaba con ella lentamente por las calles con su mano todavía junto con la de ella. Marcos extrañamente no quería soltarla ni un segundo. —Cuando me gradúe espero ver y conocer todas esas cosas que no he visto por estar encerrada allí. — ¿Tu familia te espera? —Soy huérfana, no tengo familia –Esto sorprendió a Marcos ¿Cómo una huérfana podía pagar estar en ese internado? —Me dejaron de bebe en la puerta de la directora así que ella solo me cuido como si fuera… No lo se un animal supongo o quizá un adorno –Rose no entendía porque se estaba desahogando con aquel desconocido pero le daba igual contarle a alguien que no fuera Luna lo desgraciada que se sentía, igual no vería mas a aquel desconocido probablemente. — ¿No tienes curiosidad por saber quién es tu familia? —Antes si, quizá aun tengo la duda pero si me dejaron en la puerta de una desconocida y no me buscaron mas seguramente ya no vale la pena encontrarlos. —Quizá haya una historia detrás de todo, la realidad puede superar la ficción, quien quita y eres la heredera a un trono. —Si lo fuera dudo que a estas alturas todavía siguiera en el internado. —Quizá no saben donde estas. —La directora nunca se mudo del sitio donde vivimos, es imposible. —Me dejas con la intriga. —Seguro no es una historia importante –Marcos se paro para comprar unas cosas en un puesto de comida, compro una cesta gigante de lo que parecía frutal, unos postres, bebidas y todo en una misma canasta. —Me encanta comprar aquí la fruta es muy fresca, me vas a disculpar que no traje donde colocar esto pero no venia preparado para conocer a semejante belleza –Rose no se quería dejar llevar demasiado pero la idea de parecerle linda a un hombre le resultaba agradable, tenía miedo de hacer cosas de las cuales luego de arrepentiría. Marcos en cambio estaba tranquilo, estaba pasando una linda tarde con una linda chica, tenía demasiado tiempo sin disfrutar de la compañía de una chica que al menos le agradara ya que su novia era insoportable pero tenía que aguantar… Todo por su empresa. Marcos se quito la idea de la cabeza y siguió disfrutando de la tarde, llevaría a Rose a un sitio donde no había tenido la oportunidad de llevar a un chica alguna vez. Marcos se metió por un pequeño camino que llevaba a un rio, luego la ayudo a subir por una valla de seguridad y luego ayudando a Rose a bajar por la colina, le presento el lugar que para el había sido su refugio cada vez que estaba en aquella ciudad, la ciudad que le recordaba lo solo que estaba en la vida porque ni si quiera sentía que podía contar con alguno de sus hermanos o hermana. Pero por alguna razón pensó que a Rose le gustaría, no se veía una chica ostentosa como las chicas que estudiaban con su hermana, más bien se veía sencilla lo noto desde el primer momento en que la vio, indecisa por aquel vestido de un feo color cuando iba pasando por aquella calle, ¿Cuántas posibilidades había de que la conociera? Muy bajas, sin embargo lo había hecho y le agradecía al destino por ello. — ¿Qué te parece? –Marcos sintió el aroma fresco de la vivida brisa que los acompañaba junto con el rio que bajada en picada sacudiendo algunas de sus gotas con furia. Rose se quedo impactada con tanta belleza en un sitio tan escondido, miro a su alrededor viendo que estaban solos. — ¿No viene mucha gente a este lugar? Es demasiado hermoso como para que las personas no aprecien su belleza. —Está p*******o estar aquí ya que es una zona privada de algún club, pero sinceramente no me importa, nadie parece utilizarlo nunca –Marcos agarro una roca pequeña y la salpico en el rio, la misma golpeo en el rio varias veces —Hasta que al fin lo logro, es difícil hacer eso, inténtalo –Rose tomo la primera roca que consiguió pero esta se hundió fácilmente en el rio, sin salpicar varias veces como la piedra de Marcos. —Intenta buscar una roca plana, las que son mas gruesas se hunden rápido –Rose hizo lo que Marcos le pidió, anda de lanzarla Marcos tomo su mano colocándose en la parte de atrás de su cuerpo, sentía su boca rozando su oreja y Rose no quería apartarlo, tomo su mano y la lanzo, la piedra salpico varias veces, Marcos se aparto de un tirón. —No es difícil, te toca –Le dio otra piedra a Rose que quería de nuevo sentirlo cerca, no era fácil que alguien y menos un chico produjera esa sensación en Rose, los chicos en su instituto le parecían tan patéticos a pesar de ser asquerosamente guapos y ricos, si había salido con algunos de esos chicos pero nunca sintió alguna atracción real a tal punto que se preguntaba si era asexual, pero con Marcos era diferente, sentía que este chico le hacía despertar cosas que no había despertado nunca, pero quizá solo era el momento, Rose aun no había tenido contacto s****l a un grado mayor, si acaso le hizo sexo oral a un chico en un baño que se vino en su boca en menos de 5 minutos, pero aun conservaba su virginidad y quería que siguiera siendo así, no porque esperaba al indicado pero al menos no quería que fueran como los ligues de Mónica. —Si –Rose dejo de mirar los bellos ojos de Marcos para concentrarse en tirar la piedra pero ¿A quién engañaba? No podría concentrarse ni en eso. —Mucho mejor –La piedra colaboro con Rose sorpresivamente. Marcos se quito su chaqueta para ponerla en el suelo. —Siéntate. —Como crees esa chaqueta debe ser carísima. —Tengo muchas y la mayoría todas iguales –Marcos se quito la camisa blanca de botones para sentarle el — ¿Ves? Si a mí no me importa, a ti que te de igual –Se notaba que Marcos tenía dinero ¿Estaba con una especie de narcotraficante? Bueno si era así Rose esperaba notar las señales a tiempo, pero Marcos abrió la canasta que compro empezando a comer como si nada. —Me encantan las manzanas, mira lo roja que esta –Marcos admiro la belleza de la manzana a recontra luz, Rose era la primera vez que veía que un chico admirada tanto ese tipo de detalles, se sentó donde Marcos puso la chaqueta con suavidad, no quería rasgarla ù—Si te sientes incomoda por algo, me lo puedes decir, se que soy un completo desconocido y créeme no acostumbro a hacer mucho esto de conocer chicas y invitarlas a salir pero contigo sentí algo especial –Marcos lanzo la frase típica que le lanzaba a todas las chicas que conocía en la calle, a él le parecía entretenido conocer chicas de esa forma ya que la mayoría caían rendidas a su pies a los pocos instantes, su mejor amigo y el solían retarse el uno al otro. Sin embargo sabia que a Rose no sería fácil con quitarla, como había notado antes Rose tenía un aire sencillo, se podría ser que una vibra hermosa emanaba de su personalidad, así que al menos esperaba disfrutar de compañía esta tarde. — ¿Qué tal? –Pregunto Marcos cuando Rose probo uno de los pasteles lleno de frutas y chocolates que venía en aquella canasta. —Creo que tenía demasiado tiempo que no comía algo tan bueno. —Siempre mando a encargar esa canasta de mis productos favoritos y esos pasteles son de mis favoritos, no los comparto con nadie ni con mi hermana así que considérate especial –En eso Marcos era sincero. —Quisiera hacer esto más seguido sabes, espero hacerlo cuando me vaya se ese internado. — ¿A dónde iras? —A Livertown –Marcos subió una ceja. —Yo soy de Livertown, cuando llegues allá me podrías escribir, si es que disfrutas la compañía que te ofrecí el día de hoy. —Hasta ahora no está nada mal –Sonrió Rose comiendo otro pedazo de pastel embadurnándose la boca de chocolate. Marcos sonrió, otra chica le hubiese avergonzando ensuciarse así pero Rose no, no le importaba demasiado. —Yo podría mostrarme mejores paisajes de Livertown que este, es un sitio muy bello. — ¿A qué te dedicas allá? —Digamos que dedico a la parte de servicios generales de una empresa no muy conocida que se dedica a los bordados –Marcos nunca solía decía la verdad con este tipo de cosas ya que podía ser peligro decir que era el hijo y el presidente de la segunda empresa más importante de ropa en el país “Lyderi”. —Yo quisiera algo llegar a la ciudad y convertirme en una gran diseñadora de modas, creo que ese sería mi principal d***o. —Estoy seguro de que si le pones empeño, lo lograras, pareces una chica creativa –Rose pensó en su block de dibujos y en las noches que pasaba dándole modelos y color a esos diseños, soñaba con ver esos diseños en una colección futura –Una llamada la hizo dejar de soñar, era Luna. —Disculpa debo atender. — ¿Interrumpirás este momento? –Rose pensó en no contestar, la verdad la plática si estaba interesante pero no quería preocupar a Luna así que descolgó la llamada. — ¿Aun no has comprado el vestido? Ya es hora de almuerzo y aun no has llegado, no quiero que Mónica se preocupe. —Me tardare porque surgió algo, digamos que… no encuentro el vestido ideal –Marcos le dio una mordida al pastel. —Esta delicioso –Pensó en voz alta haciendo que Rose abriera los ojos a la defensiva, Marcos se dio cuenta de su error pronunciando unas disculpas sin emitir sonido esta vez, se lamio los dedos que se ensuciaron de chocolate y por alguna razón se sentía tan cómodo con Rose que no le importaba. Sin embargo a pesar de no haberlo emitido con mucho sonido, Luna escucho. —Escuche la voz de un chico o fueron inventos míos. —Estoy en la calle Luna seguro fue algún ruido de la calle hay mucha gente a mi alrededor. — ¿Seguro? ¿No me estarás mintiendo cierto? Escuche claramente que alguien dijo “Esta delicioso” Rose. —No sé de que hablas Luna, a mi lado no hay nadie, solo estoy concentrada en comprar mi vestido, yo le diré a Mónica que llegare tarde no te preocupes, adiós. —Adiós –Dijo Luna que no tenía un buen presentimiento de esto. — ¿Tu compañera? –Rose asintió. —Espero no le diga nada a Mónica. — ¿Pero no son amigas acaso? Ella más bien puede cubrirte. —Es complicado no le gusta demasiado que me junte con chicos, dice que me pueden lastimar y bueno. — ¿Te han lastimado antes o a ella? —No pero los chicos del internado son muy idiotas. —Bueno pero esos son los chicos del internado –Rose pensó en aquel momento si realmente era porque quería cuidarla o tenía más bien algo que ver con la confesión de anoche. — ¿Te parece si nos metemos? –Marcos señalo el rio, Rose iba a decir algo cuando vio a Marcos bajando el pantalón, Rose no esperaba verlo en bóxer al menos aun, sintió como su cara se sonrojaba. —No me puedo meter así –Marcos se metió poco a poco. —Esta helada –Dijo temblando —Algo de calor de otro cuerpo humano no me haría mal. —Ni si quiera tenemos donde secarnos. —No seas aguafiestas, ya te vas a graduar puede hacer algo divertido de vez en cuando –Rose se quito la ropa, no era la primera vez que un chico la veía en ropa intima, ya que con uno que otro chico había llegado a t*****e incluso, pero para Rose no había sido especialmente interesante le parecía que ni si quiera le había gustado incluso. Pero delante de ese chico que despertaba tanta atracción era otra cosa, Rose se metió lentamente, Marcos le dio la mano. —Eso, es, lentamente –Mientras caminaba Marcos se la comía con la mirada, jalándola de un tiro al agua haciendo que Rose pegara un grito. — ¡Esta fría! –Jadeo, Marcos abrazo su cintura hacia su cuerpo. —Lo sé –Marcos le sonrió y Rose tuvo un fuerte impulso de besarlo a lo que Marcos no se contuvo y empezaron a arder en una pasión descontrolada   
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