—Acabo de quedar como una “rompe hogares” o una “puta” ante todos, si pierdo mi puesto por esto te juro que no me lo perdonare –Se quejaba Hanna.
— ¿Por qué perderías tu puesto? –Le pregunto Luna.
—Porque básicamente me metí con la persona equivocada y ahora puedo ser una mala imagen para la empresa.
—No tiene nada que ver tu vida profesional con tu vida personal, estas aquí por lo que has demostrado.
—Sí pero no creo que los demás piensen lo mismo.
—Lo demás ya quisieran tener el talento que tú tienes como diseñadora.
—Se que tienes razón pero no soporto las miradas últimamente, los periodistas me acosan para que les de información y yo simplemente corro, estoy siendo el foco de atención negativa Luna.
— ¿Qué paso con él en realidad?
—No lo sé, simplemente un día me bloqueo y ya. Debí escucharte cuando me dijiste que si estaba casado, era un simple patán.
—No es tu culpa.
—Claro que sí, yo sabía que estaba casado o al menos lo sospechaba y no me importo, merezco todo lo que me está pasando.
—Sí, es verdad que no debiste continuar con eso cuando supiste que estaba casado, pero él tampoco fue claro desde un principio.
—Me dijo que estaba en medio de una separación.
—Exacto y que el mintiera no fue tu culpa Hanna.
—Pero ante todo el mundo parece que soy la culpable, me han llegado mensajes diciéndome de todo Hanna.
—Quizá haya que hacer al respecto, quizá debas dar declaraciones.
—Eso solo podría causar más polémica.
Rose vio en su computador que el diseñador de la empresa Lidery estaba rindiendo declaraciones. Rose abrió mucho los ojos.
—Ven para acá, Felipe está rindiendo declaraciones.
— ¿Qué? –Hanna se movió de donde estaba para ponerse al lado del asiento de Luna —Súbele volumen –Rose le subió todo el volumen que pudo. Aparecía un señor elegante, con cara de arrepentido y una barba de al menos una semana frente a las cámaras.
—Buenas tardes, últimamente ha habido una polémica desde el evento de moda pasado en el que empresarios y diseñadores, nos reunimos en una sala para futuros proyectos y alianzas que se formaran entre empresas por las colecciones que se vienen en diciembre. En este evento me alegro de informales que nuestra empresa consiguió alianzas importantes con empresas de renombre como lo son Lidery, de las cuales todos quedamos asombrados por sus maravillosos de diseños de la colección pasada, Lidery realmente se supero a sí misma como empresa –Felipe sonrió con fuerza y carisma —Así que prepárense todo para lo que se viene en diciembre… -Felipe se relamió los labios —Pero últimamente ha habido ciertos rumores con respecto a mí, que han estado afectando mi vida tanto profesionalmente como sentimentalmente, desde precisamente este evento, han salidos fotos, han salidos rumores y quiero decir que todo lo que se ha dicho es falso, yo estoy realmente bien con mi esposa y mis hijos, no tenemos problemas alguno. Por eso les voy a pedir que por favor paren con todo esto, mi persona y la señorita Hanna, la diseñadora principal de Clyzer, no tenemos absolutamente nada y no lo tendremos, de hecho corte comunicación con ella al ver todo lo que estaba pasando, porque entre ella y yo solo hubo una plática y si, es verdad que bailamos un poco, pero eso fue todo. Así que ya déjense de chismes al respecto, por favor. Fin del comunicado –La cámara volteo a ver a la periodista de cabello rubio, bastante maquillada con un vestido casual que se le apegaba al cuerpo.
—Bueno y es así como Felipe le da un cierre a todo lo que se ha dicho de él y la diseñadora Hanna, de la empresa Clyzer, ¿Sera esto cierto o no? Quedara a criterio de cada quien, yo soy Gabriela Moya y este el fin del reportaje por hoy –Hanna se sentó de nuevo donde estaba, no sabía que pensar.
—Al menos dejaran las acusaciones.
— ¿Cómo te sientes? –Pregunto Rose preocupada, sabía que estaba muy ilusionada al respecto –Hanna se encogió de hombros.
—Me hizo sentir realmente especial para nada, soy me utilizo.
—Quizá se malinterpretaron las cosas, no lo sé. El debió ser claro desde un principio.
—Me conto una canción para dormirme, y me quede dormida entre sus brazos, si quería solo sexo me lo hubiera podido decir la vez en la que nos vimos en la cafetería pero no. Solo me prometió cosas que jamás van a cumplirse para llevarme de nuevo a la cama y yo caí como una estúpida.
— ¿Te prometo divorciarse?
—Más que eso, me prometió llevarme a los eventos de moda de la empresa a la que trabajaba y poder aprender nuevas cosas. Es un imbécil.
— ¿No te quiso sacar información de Clyzer cierto?
—No, solo quería tener sexo y ya. Los hombres son todos unos inútiles.
—No me digas, me acabo de dar cuenta que Marcos es una depravado.
—No me sorprende ¿Qué hizo ahora?
—Fui a visitarlo para hablar de los rumores que se están fomentando entre nosotros y ver cómo podíamos pararlos, y cuando llegue a su cuarto su madrastra sale del baño en ropa interior.
— ¿Qué? ¿Con su madrastra? Que asqueroso, creo que tiene una fijación con los familiares ajenos. Como contigo, tu siendo la prima de su prometida.
—Fui una estúpida al pensar que iba a ser diferente esta vez.
— ¿Qué dices? ¿Diferente? Me dijiste que no querías algo serio con él.
—Y no quiero algo serio con él, pero pensé que era una buena persona al menos, no sé que me paso por la cabeza.
— ¿Buena persona? ¿Una persona que le robo los diseños a otra empresa? Por favor Luna.
—Sí, la verdad no sé que tengo por la cabeza.
—Pero que quiera hacerle daño a su propia familia acostándose con su madrastra, eso es retorcido ¿No había nadie en la casa?
—No que yo viera, Henry debe estar viajando ahora que la nueva línea es todo un éxito.
—Deberían pagarnos regalías por las ventas que hagan de esa colección, la están vendiendo incluso más caras que los precios a los que las iba a vender Clyzer.
—Se intentan recuperar de todo lo que perdiendo hace años.
—Al parecer y lo están logrando.
—Pero nosotros tampoco nos quedamos atrás. También veo que estamos por encima de las novedades.
—Seguro los superaremos pronto, el líder siempre ha sido Clyzer, Lidery se tiene que quedar donde siempre.
—De segundo lugar.
—Exacto.
Catalina miraba la ventana de su cuarto pensando en la decisión que tuvo que tomar John. El sabía lo que se venía para todos y Catalina hubiese querido que su viaje con Alysa se diera, hubiera preferido estar lejos de su hijo con tal de saber que estaba a salvo. Pero lastimosamente no pudo ser, Catalina se echaba la culpa de eso, de no haberle p*******o su relación con Alysa, nunca hubieran tenido la necesidad de huir lejos de todo y el quizá estuviera vivo. Catalina nunca se perdonaría así misma aquello y por eso quería culpar a otros de aquel trágico accidente, cuando en realidad todo había empezado por ella, Pedro nunca se lo dijo pero solo con verlo con sus ojos llorosos mientras lloraba la muerte de John en el ataúd, lo supo, todos lo sabían. John nunca se opuso a la relación de su hijo, el había demostrado ser mejor papa de lo que Catalina hubiera podido ser como mama o como abuela.
Pedro se despertaba aquella mañana tranquilamente, había olvidado muchas cosas de su vida y a veces no recordaba ni donde estaba. Toco la espalda de Catalina con suavidad.
—Te has levantado Pedro –Pedro asintió con cariño —Te voy a preguntar algo Pedro, sé que esto puede ser doloroso para ti pero necesito preguntártelo –Pedro torno un poco la cara seria, sabia cuando Catalina quería hablar de algo serio — ¿Alguna vez John te conto acerca de su otra hija?
— ¿John tuvo una hija? –La mente de Pedro estaba en el pasado en esos momentos.
—Sí, Luna, tu nieta –Pedro sonrió al escuchar ese nombre.
—Luna –Susurro — ¿Dónde está? ¿Aun juega a los juguetes?
—Ya creció Pedro, es toda una adulta.
— ¿En serio? John debe estar muy orgulloso desde donde esté.
—Sí pero este lugar no es seguro Pedro, quizá no lo recuerdes pero no es seguro.
—Claro que lo es, siempre hemos sido una familia unida.
—Bueno, si claro que si Pedro –Catalina no quiso recordarle ciertas cosas —¿Recuerdas a la hermana de Luna?
— ¿Rose? Tan bella como su hermana –Catalina volteo a verlo fijamente.
— ¿Rose?
—Sí, la hermana de Luna. Salió tan hermosa y parecida a su hermana.
— ¿No murió en el parto?
— ¿Muerte? No –Dijo tranquilamente Pedro —Pero John quería tenerla en un lugar seguro ¿No te dijo a donde? Ya no recuerdo a donde fue.
—Pedro… Debe recordar.
—Fue hace tanto… Yo solía verla de lejos cuando iba a ver Luna.
— ¿Luna?
—No sé porque nunca podía acercarme, no lo recuerdo, pero recuerdo su nombre, Rose.
— ¿Dónde he escuchado ese nombre antes? Pedro, debes decirme más.
—No sé que mas decirte Catalina. Puedes preguntarle a John, el debe saber, yo ya estoy viejo y olvido las cosas.
—Si claro… Le preguntare a John –Catalina pensaba en si Pedro había estado hablando desde su lucidez, porque nunca antes había nombrado a una tal Rose. Quizá era pura casualidad pero le había parecido escuchar aquel nombre en alguna parte.
En esos momentos Hanna y Luna seguían hablando de los eventos que se avecinaban.
— ¿Te parece que el sitio del próximo evento sea en el mismo lugar del evento pasado?
—No lo sé, ¿No sería mejor cambiar de locación?
—No lo creo, esa locación viste la cantidad de personas que atraía, es céntrica, no hay muchas locaciones así.
—Me parece bien entonces, de todas maneras lo plantearemos mejor en la reunión.
—Ahora tendremos que discutir sobre los colores que pondremos.
Un señor a la oficina que de inmediato reconoció Luna, las tomo de sobre aviso.
— ¿Felipe? –Pregunto Hanna al verlo. Felipe tenía cara seria.
—Te voy a pedir que te alejes de mí y de mi matrimonio.