*Relata Andrea Paseamos por el lugar mientras comíamos y observamos muchos juegos, algunos que se veían divertidos y otros que sí daban miedo, no nos subimos a todos, solo aquellos que nos llamaban la atención, a lo lejos divisé un puesto carpa que te hacía indicar que la persona de ahí leía la mano y las cartas, yo sabía que Sami no creía en eso, pero la animé a que fuéramos juntas. Había una pareja enfrente, al salir los muchachos, nosotras entramos con la invitación de la ayudante, la tarotista se sentó, nos ofreció una taza de café y preguntó quién sería la primera, inmediatamente dije que Samanta, la adivina le dijo: — no crees en esto, verdad, no te preocupes ahorita, cambias de opinión. No tiene nada de malo creer en las cartas creyendo también en la religión, No pasa nada, Solo t

