La playa, el atardecer y él.

1211 Words
A la mañana siguiente, desperté a eso de las 5:00am para poder arreglarme para llegar al sitio que habíamos quedado, metí algo de ropa y un poquito más por si me tocaba quedarme o si se presentaba algo. Ya eran las 5:45am y aún Ignacio no me escribía, me tenía un tanto preocupada quizás porque pensaba que iba a dejarme embarcada. Sin embargo, me fui para el terminal como habíamos quedado... estuve esperando, ya eran las 6:08am y nada que me escribía. Aproveche de desayunar y en eso me escribió: —"Buenos días, lamento que me quedé dormido. llego en 10min". dicho esto, efectivamente llegó justo a los 10min, Ignacio tenía el cabello un poco largo, al raz más arriba de los hombros, estaba vestido con una franelilla y shorts de playa y su bolso. Estuvimos esperando que saliera algún bus pero no salían, hasta que decidimos agarrar un Uber que nos llevara. En todo el camino, íbamos hablando de la intensidad de Joe por volver conmigo, de cosas que hicimos y hemos hecho en nuestra vida. Me gustaba hablar con él, me hacía reír. Era totalmente divertido. Pasamos dos horas hablando diversos temas, que eran interesantes. Hasta llegar a nuestro destino, me ayudó a bajar las cosas. Siempre hay unos chicos que se ponen justo en la entrada a la playa y comienzan a ofrecer cerveza, servicio de toldos y comida. Nosotros íbamos muy tranquilos y de repente llegó un chico y se nos acercó. –Que mejor que venir a la playa con la novia... -Decia el chico muy emocionado —Jajajaja somos amigos! -dijimos al unísono. —No les creo, tienen cara de ser novios. Bueno, llegaron siendo amigos y se van siendo novios será?- decía el chico bromeando —No, para nada- dije viéndolo y seguimos caminando... Llegamos a un toldo, nos sentamos y empezamos a tomar caroreña, una bebida parecida al vino. Seguíamos hablando y de verdad no me aburría en ningún momento. —Prestame tú celular, esa canción no me gusta. -dije mientras se lo quitaba. —Eres la primera mujer que dejo que me agarre el celular, ni mi mamá lo agarra- decía viéndome pero sonriéndo. —A ver... - vi su playlist y no lo puedo creer. Tenemos los gustos de música muy similares.— Te gusta rawayana, y los mesoneros. Genial! Pondré indeleble.. - dije. su cara cambio de inmediato, siento que hicimos click.. Empezamos a cantar indeleble, hicimos un click que me encantó, yo no dejaba de reír. Y él igual. Sinceramente era una sensación que con nadie había tenido. Él se me quedó viendo y de repente me agarró y me dió besos por toda la cara. Quedé sorprendida. Pero fue lindo. Entre tanto momentos, nos abrazamos y dijo: —Nuestro primer abrazo de amigos- reímos- No todos los miércoles se conoce una amiga -dijo. —Cierto, que lindo! —De hecho, nos vamos ahorita o nos quedamos? —Ay, irnos ahorita? deberíamos quedarnos. Llegamos no hace mucho rato... -dije Nos quedamos un rato largo en la playa entre risas, cerveza y el atardecer. Nos sentamos a la orilla de la playa, pero como el sabía que no me gustaba sentarme en la arena, decidió darme su franelilla para que me sentará encima. Mi celular estaba en su bolso y él, al lado mío. Cuando fui a buscar mi celular... volteó la cara y me besó. Fue... Un beso que me revolvió todo por dentro, que me dió esa corriente, que me sacudió todo el cuerpo. ¡Me estaba empezando a gustar! —Que rico besas y que suaves tienes los labios... - me dijo. —No digas esas cosas-dije con mucha vergüenza y poniéndome sonrojada —Deberiamos ir a buscar el hotel donde nos quedaremos para no llegar perdidos. —Vale!! Nos fuimos a eso de las 7pm a buscar un hotel en el pueblito, recorrimos como 5 hoteles y todos estaban full. Hasta que llegamos a uno y conseguimos habitación, el problema era que sólo quedaba una habitación matrimonial disponible. —No hay habitación doble, solo queda esa. Que hacemos?-dijo. —Bueno, tocará ver cómo dormimos. —Vale, yo duermo en el piso, no tengo problema. Así tú estás cómoda. Obviamente no iba a permitir que él durmiera en el piso, entramos a la habitación y yo fui directo al baño para sacarme el agua salada, mientras él ordenaba sus cosas. Al salir me di cuenta que el estaba acomodando todo para dormir en el piso, me sentí cortada. El se metió a bañar y yo terminé de alistarme, me acosté a ver una película que estaban pasando y en eso, el salió de la ducha cuando fue a acostarse en el piso, le sugerí que durmiera en la cama. Igual yo no tenía mentalidad de que ocurriera algo. Se acostó en la cama conmigo y entre tanta cosa terminamos besándonos. Qué ricura, qué delicia la manera en la que me besa, sus caricias, cada momento. Seguíamos besándonos con mucha intensidad, me puse encima de él, podía sentirlo y yo solo quería seguir... Empezó a bajar su mano hasta mis nalgas, las apretaba de la manera más sutil y delicada pero con ese toque de maldad. Ese toque... Nos fuimos desvistiendo, tocandonos, cada beso era más intenso, más provocativo. Empezó a bajar mis bragas, la respiración era más intensa, introdujo sus dedos en mi v****a y qué delicia, este hombre me encanta. Sabe tocarme, sabe hacerme sentir. Le pedí que metiera su pene en mi porque ya no podía aguantar más, cada vez los gemidos eran más y más y más... Me hacía sentir como una diosa, me dió el orgasmo más excitante de todos. Y al oído me dijo "Tus gemidos son sexys, me encantan" eso me ponía más caliente. Los gemidos, sentidos y ganas que teníamos eran tan fuertes que no nos habíamos fijado que se había ido la luz, pasamos toda la noche haciendo el amor, teniendo sexo o como quieran llamarlo. Yo solo sé que fue magnífico. Entre los tantos momentos que lo hicimos le dije. —Me gustas! —Y tu a mi, quiero seguirte viendo. —Pues nos vemos. —No, me refiero a que... Cómo quedamos nosotros. —Puedo ser lo que tú quieras que sea- dije. —Mi novia. - Yo sólo lo besé y seguimos en lo nuestro... en cada momento trataba de no gemir tan fuerte, ya que no sabía si me podían escuchar pero efectivamente si me escucharon los demás huéspedes ya que no había luz. Al salir de la habitación, al siguiente día, todos se nos quedaron viendo. Quería que me tragara la tierra... Todos me escucharon, pero no me importaba. Estaba feliz, me sentí plena y cómoda con él. Estábamos esperando un Uber para poder irnos a casa. Mientras que esperábamos una señora un tanto mayor, pero muy jovial. Se nos acercó... —Que lindo verlos juntos, así de felices y riéndose... -dijo. —Gracias, que linda. -respondi —Te trae loca este muchacho, mira esa carita de enamorada. Ignacio y yo aparte de hacer un click, de pasarla bien y de reírnos tanto. Nos veíamos de una manera que sólo los ojos te demuestran que quiere esa persona contigo. Y nosotros lo queríamos todo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD