Patricia no podía creer su falta de profesionalismo. En realidad si no podía creerlo se había sentido tan natural y ver la sonrisa de Anthony no tenía precio. —Tengo sueño Chocolatina —bostezó —Vamos a la cama entonces cariño —le había dado un baño y arropado para que pudiera descansar. Eran pasadas las diez de la noche su abuela iba a matarla con seguridad ni siquiera había llamado para avisarle que llegaría tarde olvido ponerle saldo a su móvil. Una vez tuvo la seguridad que Anthony estaba profundamente dormido dejó un beso sobre la frente del niño y salió de la habitación. Había un desastre que limpiar ahí abajo. —¿Qué haces? —pregunto apenas piso la cocina y miro a Antonio —Limpiando ¿te apuntas? —sonrió. Patricia contuvo el aliento ¿Por qué tenía que ser tan guapo? Negó era una

