—¿Qué, ahora querés parar?— Blaire sonríe burlona en cuanto Arden la aleja levemente con sus fuertes brazos. —Necesitas alimentarte, y estoy seguro de que en cualquier momento la brujilda va a aparecer por mi edificio si no te llevo a verla.— Se queja carraspeando. Se les había ido el tiempo de las manos, y a pesar de que ella le había hablado a su mejor amiga para contarle un poco el panorama de cómo es que había sucedido todo, ni siquiera se había dado cuenta de todo el tiempo que había pasado encerrada en el penthouse de Arden. —Silvye puede esperar.— Susurra queriendo poder demostrarle con su cuerpo lo mucho que lo desea. Arden maldice para sus adentros el hecho de tener que rechazar aquella propuesta tan deliciosa que tiene frente a sus ojos, pero lo primero que destaca es que la

