Al día siguiente, Tania recibió una propuesta sorpresiva. —Encontramos una forma de salir de aquí sin que lo noten —le informó Kevin, en susurros, mientras compartían en el patio común. Ella se sorprendió. —¿Cómo? —Por el área de la basura que está detrás de las salas de castigo. Solo hay una cámara que cubre una parte de la zona y tiene una puerta que lleva a la selva. Tania reflexionó sobre esa oportunidad. Aunque le pareciese interesante, le resultaba sospechosa. —Hay un grupo que está ansioso por salir y quieren intentarlo —siguió el chico. —Aún no, debemos asegurarnos que no será una trampa. —¡Estamos desesperados! —bramó entre dientes. A pesar de haber hablado muy bajo lo hizo de forma alterada, actitud que irritó a Tania. —Bien, si lo que quieren es morir, váyanse de una v

