—Ay Alán, me parte el corazón verte así. —dijo ella en cuanto nos sentamos en la mesa, apretando mi mano con cariño. La mesera llegó con el café y lo que le había pedido anteriormente para Brenda, ella ordenó algo más y la señorita desapareció detrás de la barra sin siquiera mirarme, después de la forma en la que le había contestado no era para menos, seguro me consideraba un ogro ahora. —Me siento muy estúpida al preguntar esto, pero necesito escucharlo de tu boca, ¿Cómo estás? ¿Qué paso? —mire la comida delante de mí y me lleve un trozo de wafle a la boca. —No estoy bien. —apreté las aletas de mi nariz entre mis dedos— No sé cómo explicártelo Brenda, no sé cómo decírtelo sin que pienses que estoy loco… —No te preocupes, vamos a comer y si tienes ganas me cuentas, no tienes por qu

