El pasado atormenta

1882 Words
    Luis Fernando, va a su armario y escoge para su cita con Catalina un suéter tejido color crema, se pone unos jeans oscuros, quería sentirse cómodo y casual, agarra el peine y se peina con un poco de gelatina y se pasa el secador para no verse húmedo, luego se echa su perfume favorito de Issey Miyake, revisa su cartera que esté todo en orden y va hasta el garaje a buscar el auto, para salir de su casa y buscar a Catalina a la dirección que ella le dio que le anoto en el papel que él le dio para poder ir en busca de ella.     Luis Fernando enciende su auto es un Toyota Corolla de último año,  comienza a rodar y salir de su mansión para pasar por Catalina, mientras tanto ella estaba terminando de maquillarse y los ultimo toques de su cabellera, cargaba un vestido blanco con distintos volados, unas sandalias de corcho, y su cabello suelto con medias ondas, su maquillaje era sutil, de aroma se coloca algo muy de diario, un perfume sutil, nada extravagante.     Al escuchar la corneta, ella sale de su casa muy emocionada, y con una sonrisa de oreja a oreja. Su media hermana Sandra estaba de lo más picada porque a Catalina la venían a buscar en un carro lujosa y a ella nunca le salían citas así, sino con puros perdedores, la envidia se la comía. Entonces la madrastra Viviana llena de odio, comienza a preguntarle a Sandra de quien era ese hombre guapo quien venía en busca de la bastarda.     Catalina se sube al carro de Luis Fernando y lo saluda con un beso en la mejilla, se coloca el cinturón de seguridad y arranca a donde sería su cita: —   Que hermosa estas Catalina. Desde que te conocí te lo he dicho, si existen los ángeles, entonces tú eres el que está en la tierra para mí. — Catalina se sonríe al ver el alago que él tiene con ella. —   Gracias por ese comentario tan lindo. Eres muy amable. —   Ya verás que la pasaras increíble. —   No tengo la menor duda. Luis Fernando, lleva a Catalina primero a cenar, entran a un restaurante, y se sientan en una mesa, el mesonero se acerca y pide la orden de ambos: —   Mesonero: ¡Buenas noches!. Bienvenidos… ¿Qué desean ordenar los señores? —   Luis Fernando: ¿Qué desea la señorita? —   Catalina: no sé, no tengo idea, estos nombres aquí no entiendo nada, yo soy casera y pues nunca había ido a un restaurante tan lujoso a comer, si me orientas podría ver que ordenar. —   Luis Fernando: bueno ya que estas acostumbrada a lo común pide un suschi así comerás algo diferente que no sea lo típico a lo que cocinas. —   Catalina: bueno joven pídeme eso que dice el señor. —   Mesonero: está bien señorita, y ¿el señor que desea? —   Luis Fernando: lo mismo para acompañarla y enseñarla a comer. —   Mesonero: perfecto.     Catalina le pasaba por la cabeza mil cosas, no sabía si eso era algo que sería bueno de comer, porque si no le gustaba, no quería dañar la ocasión o despreciarle la comida. Estaba muy nerviosa que se le notaba, se tomaba las manos, estaba como intranquila en el asiento, el restaurante era lujoso pero muy tropical, se llama “Coco-nut”, ella miraba a los alrededores y personas sonriendo y bebiendo champaña muertos de risa, no entendía como tantas personas no tenían preocupaciones y ella solo pensaba en ¿Qué hacer para poder sacar a flote a su familia?, tanto lujo por unos lados y tanta escases por otros, pero de eso se trataba el mundo. —   ¿Estás nerviosa Catalina? —   Un poco, pero espero o aburrirte. —   Para nada, lo poco que hemos hablado. Me doy cuenta que eres una mujer muy dulce e inocente. —   Sí, yo no estoy acostumbrada a salir a sitios de este estilo. —   Lo sé, pero espero que te vayas acostumbrando porque saldré más seguido contigo. Llega justo en ese momento una entrada y son mini croquetas de jamón. Van picando mientras tanto y conversando… —   Que rico esto… y ¿Cómo es eso que más seguido saldrás conmigo? —   Bueno no te voy a mentir Catalina, desde el día que te vi llamaste mi atención. Hace tiempo que eso no me sucedía con una mujer. La última fue mi esposa, y desde ella nadie había vuelto a tocar mi fibra. Realmente me pareces una mujer muy bella y me gustaría poder salir contigo y acortejarte. Si me lo permites. —   Yo también te voy hablar con la verdad. Tú también me gustas mucho Luis Fernando, nadie me había atraído tanto, no sé qué me pasa cada vez que estoy contigo, pero esa es la verdad verdadita. —   Me alegra mucho que sea mutuo. —   No quiero dañar el momento pero ¿Qué fue lo que ocurrió con su esposa? Claro si deseas contarme. —   Mi difunta esposa se llama Paulina, ella y yo estábamos de luna de miel en Barcelona, tomamos un barco privado, en medio de la noche nos agarró una tormenta y sin darme cuenta la fuerte tempestad y oleaje se cargó a Paulina y el mar se la trago, yo quedé en medio de una isla y por medio de unos pescadores rescatarme, pero ella no apareció,  la he buscado por dos largos años creyendo o teniendo la convicción de que se haya salvado como yo y haya quedado en otro lugar, aunque si estuviera viva me hubiera buscado, pero no he encontrado rastros de ella. —   De verdad lo siento mucho, se nota que la amas. —   Si, la he llorado mucho. Si ella estuviera viva quizás no estuviera aquí. Pero cosas de la vida, a lo mejor Paulina me esta colocando en tu camino porque desea una linda persona así como ella.     Luis Fernando diciendo eso y su esposa estaba en Madrid, con el amante de ella el tal Leopoldo, revolcándose en una cama, ella no murió en el dichoso accidente marítimo. Se salvó de milagro porque antes de perder el contacto con Luis Fernando, se amarró un salvavidas, ella siguió en el barco pero escondida y Luis Fernando pensando que ella había sido absorbida por el mar saltó, se salvó de milagro nado y nado buscándola y fue arrastrado hasta la orilla de una playa, donde fue rescatado por esos pescadores en cambio Paulina siguió en el barco y él no lo supo, pero por la tormenta ella le hizo creer que había saltado al mar y por eso se tiró al mar a buscarla. Después de eso Paulina decidió hacerse la muerta, llamó a su amante Leopoldo y él fue a buscarla antes que encontraran el barco, y así se ha hecho la muerta estos dos años, Luis Fernando sufriendo y llorando su muerte y ella bien fresca disfrutando en Madrid con su amante.     Al llegar el sushi a la mesa de ellos Catalina ve su plato con ojos enormes pues ella nunca había visto eso, ni siquiera tenía idea que era. Entonces Luis Fernando la ayuda y le enseña lo siguiente: —   No te asustes Catalina esto es como comer pescado pero crudo, pero es muy rico de verdad porque trae especias y condimentos que le dan un gusto delicioso, te va a encantar. —   Si tú lo dices, pues confío en ti. —   Mira bella, estos dos palitos se sujetan así y tomas por cada lado el aro y lo presionas y te lo llevas a la boca. — Catalina observaba con gran atención la explicación de Luis Fernando. —   Lo intentaré. — agarra los palos e intenta sujetar el primer aro de sushi y en el intento se le cae y mira con vergüenza a Luis Fernando. —   No importa, abre la boca. — Luis Fernando toma un aro y se lo da en la boca a ella para que pruebe y vea que es delicioso. —   ¡Mmm! Esto esta divino, no sabía que era tan rico comer algo crudo de esta forma. —   Bueno eso es procesado pero es delicioso. — esta vez intenta comer ella sola y logra poder sujetar un aro por si sola y llevárselo hasta su boca. Mientras tanto Luis Fernando le servía Champaign…     Al terminar de comer, Luis Fernando se lleva a Catalina a pasear por las calles de Miami, y entran en un sitio a bailar salsa, el club se llama “tu ritmo latino”, al entrar hay mucha gente allí, empieza a sonar una canción que se llama “si tú me besas” en versión salsa, y se van a la pista a bailar, se miraban mutuamente, y comienzan a dar pasos al ritmo de la música y a moverse, él le da vueltas, ella a él, se ríen, coquetean entre ambos, hasta que en un momento Luis Fernando se le acerca a su rostro y le acaricia con sus manos las mejillas, le dice que es muy hermosa y ella se ilusiona y lo mira con anhelo, ambos se acercan y rosan sus labios por primera vez, se dan un beso profundo esos muy aprecios a las telenovelas.       Pero algo no espera él y mucho menos ella, suena su teléfono celular, es una llamada del extranjero, Luis Fernando contesta, y se sorprende: —   Si, ¿Quién habla? —   Luis Fernando, eres tú. Dice Paulina, con un trapo en la boca para que se escuchara diferente la voz, sin embargo como que la reconoció.     Él se asombra y se queda paralizado porque la voz es parecida a la de su difunta esposa. Él del susto no reacciona en el momento y se preocupa, sigue insistiendo en la llamada y se vuelve como loco a tal punto de olvidar se Catalina y sigue insistiendo y haciendo lo siguiente: —   ¡Alo!... Paulina eres tú. Dime si eres tú. — empieza  a gritar como loco al celular, porque por la bulla del lugar no se oía bien. Se desespera y sale del club para ver si podía hablar mejor. El problema es que deja sola a Catalina.     La llamada se corta y Paulina no insiste más, pues había llamado de un sitio público, solo quería escuchar su voz para atormentarlo, quizá instinto de mujer, sin saber ella que él estaba con otra mujer besándose, les daño el momento. Pero lo grave del asunto que al ocurrir eso, se desesperó Luis Fernando y cambio su actitud con Catalina como olvidó que ella estaba con él y agarró su carro y se fue. La dejó tirada en el lugar, y Paulina salió a ver dónde estaba y no lo encontró.     Catalina de la decepción agarro un taxi y se fue hasta su casa, en el taxi iba llorando porque no entendía que había sucedido para que Luis Fernando la dejara tirada en el lugar y sin ninguna explicación. —   Que tonta soy… no entiendo como Luis Fernando fue capaz de abandonarme en el lugar sin importarle mi bienestar. No volveré a salir con él. —   Señorita a donde la llevo. — pregunta el taxista. —   Vamos a Coral Way. — solo caían lágrimas en su rostro. Estaba desilusionada. 
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