Shirley En cuanto aquella puerta se cerró, ¡oh, Dios!, de por sí las palpitaciones de mi pecho estaban descontroladas, quise gritar, pero por el temor de ser escuchada por Hermes mi mano subió a cubrir mi boca, me recargué por un momento en la pared. ¡Me beso, me beso...! No fue como las demás ocasiones, ahora mismo mi cuerpo me estaba mostrando lo diferente que se sintió, estaba temblorosa y emocionada. Me despegué de aquella pared y corrí a mi habitación, me tire en la cama para alcanzar una almohada, con la cual intente sofocar el sonido del grito que proferí. Mi plan había sido desayunar con él y volver a la comodidad de mi cama a dormir, ahora con esto era imposible siquiera cerrar los ojos sin recordar ese beso. Esto cambiaba el panorama, ¿qué clase de sentimiento sería ese?,

