Estando en la cama Yelena comenzó a sentir que su cuerpo estaba a nada de romperse por los intensos dolores que llegaron tras el rompimiento de su fuente, sentia que sus piernas se contraían con una fuerza brutal y su espalda dolía como una roca le hubiese caído encima, Rose había estado hablando de que la ayudaría durante el parto y estaba tan emocionada que Yelena se sintió mal porque la mujer no pudo entrar, no tuvo el valor de hacerlo, no tuvo el valor de ver a su hija menor pasar por laboriosa etapa del parto. Lucille no quería a Edith en la habitación y la hizo salir al mismo minuto de haber entrado, con ella solo quedaron Matthew y Thomas, los tres harían la labor de ayudarla y animarla. - Traje mas toallas...- dijo Jimena entrando- ¿Qué es eso?- ladeo la cabeza. - ¡DUELE!- el gri

