«Vemos las cosas no como son, sino, como somos nosotros». Immanuel Kant. Mi rosa, tú eras mi rosa. —Locke, vamos. —Es tu dulce voz de nuevo. Aquél día después de fugarnos del sanatorio y hacer nuestros deseos en el pozo, fuimos al Hotel Castle. Seguimos ocultos en el bosque y nos escabullimos por algunos arbustos. En el camino hacia la ciudad, puedes encontrar la fachada magnánima del castillo y sus banderines ondeando. —Rosantina, no tenemos dinero —dije deteniendo su marcha. Ella respiraba aún, su sonrisa no deja de seguirme en las esquinas. Giró soltando sus cabellos, me miró esbozando un rostro felino. —Conseguiremos algo —dijo ella. —Pero… no quiero ir al Hotel Castle, Rosantina —dije. —¿Cambias de idea, Locke? —preguntó Rosantina ladeando la cabeza. Espero no heri

