¿Qué podía salir mal? Repetía esas palabras una y otra vez mientras bajaba de mi auto con mi bolso y maletin, subí hasta su piso y abrí la puerta esperando que esta estuviera abierta, cosa que si paso, Eliot estaba en la sala esperando algo, o a alguien, se puso de pie y me sonrió -Al fin, Isa que gusto verte- sonreí y le di la mano -El gusto es mío como siempre- no voy a negar que es un hombre guapísimo, de haberlo conocido antes no lo dejaría ir pero ahora el tiene una hermosa familia y una mujer que lo ama con locura, además un canadiense se ha robado mi corazón desde hace muchos días atrás- ¿Donde está Matías? - pregunte y el sonrio -Esta en la habitación, no ha dejado de preguntar por ti- lo mire incrédula y toco mi hombro- Me voy se que esta en buenas manos, hasta luego- cuando m

