No podía concentrarme, no después del beso que Matías me dio, es imposible que en el solo unos cuantos días me haya hecho sentir un millón de sensaciones con un beso. Sensaciones que jamás sentí o algunas que si sentía pero con más intensidad, me había dejado sin fuerzas, con ganas de más mucho más, pero mi trabajo llamaba y ahí estaba yo, en medio de una cirugía cerebral. Mi paciente había sufrido una contusión severa y hemorragia interna, durante la cirugía presentó ataques de epilepsia los cuales pudimos controlar a tiempo. En este momento estaban pasando a la pequeña a una habitación para que sus padres pudieran pasar a verla. Pase al cuarto de limpieza y me quite el uniforme azul que llevaba mi nombre en el pecho y lo heche en el sesto de ropa sucia para colocarme mi bata blanca.

