Matías Writers
-¿Qué es lo que pasó Matías? - pregunto mi padre desde la mañana estaban todos aquí mi madre mirándome con ternura y mi hermana preocupada
-No importa lo que pasó, lo importante es que mi hijo esté bien- mi madre sonrio
La doctora que me atendió durante la noche volvió, se via más cansada, ahora si que se notaba un par de ojeras bajo sus ojos cafés.
Mientras hablaba con mis padres a mi mente venían los recuerdos de esta noche, ese doctor que toda la noche me trato mal hablándole de cariño, ella molesta porque la llama así, no se porque motivo me enojaba que estuviera cercas de ella. Me sorprendió que antes de irse me diera un chocolate, nunca he sido fan de las golosinas pero se veía tan dulce que no pude negarme.
La mire por última vez antes de que se perdiera de mi vista.
-Te he visto- La voz Gina me sobresalto haciendo que la mirara confundido- Te gusta la doctora- menciono emocionada
-Estás diciendo tonterías Gina- evadi las miradas de mis padres
-¿Porque te ha dado un chocolate? - pregunto mi madre perspicaz
-Porque es pediatra, eso hace con los niños- mencione quitándole importancia
-Entonces dámelo, a ti no te gustan- Gina se acerco para tomar el chocolate
-Ni se te ocurra es mío- gruñi y ella sonrio
-No puede gustarte esa chica, tienes a Kim- el comentario de mi padre me hizo enojar
-¿Pueden ver si me darán de alta? Necesito irme de aquí- mencione y mi padre asintió.
Dure todavía varias horas más, parece que necesitaba algunos documentos personales y algunas revisiones para poder darme de alta.
Estaban por dar las 2 de la tarde cuando por fin llegó el mismo doctor que me atendió en la madrugada.
-Señor Writers esta todo listo para darlo de alta, te daré una lista de los medicamentos para el dolor si es que llegas a presentarlos- menciono mirándome con desagrado y lo mire de la misma manera
-Gracias Doctor Thomson- mencione serio y el se fue, mi madre se acerco para darme mi ropa y cosas de higiene personal.
-Date una ducha mientras voy con tu padre por los médicamentos- asentí y ella salió
-La doctora me cae bien mandril, muy diferente a Kim- no pude evitar soltar una carcajada
-Estás viendo que casi muero y me llamas mandril- me hice el ofendido- en fin la lagartija- escuche su risa mientras entraba al baño para darme una ducha.
Sentía el agua correr por mi cuerpo, aun dolía un poco pero no tanto, a mi mente llegaba la imagen de la doctora.
¿Porque estoy pensando en ella? Apenas la conozco y no dejo de pensar en ella.
Me sobresalte cuando escuche varios toques en la puerta.
-Nutria ¿Estás bien? Estás tardando mucho- abrí mis ojos y cerré la llave de la regadera
-Estoy bien Jabalí, salgo enseguida- seque mi cuerpo y me vestí, mi madre me había traído un pantalón de mezclilla y una playera azul marino, no soy muy fan de este tipo de ropa pero ¿Qué esperar de mi madre?
Salí y mi hermana estaba sentada esperándome, salimos de la habitación y comenzamos a buscar a mis padres, nos acercamos a la recepción y mi mirada cayó en una mujer.
Nuevamente ella, venía entrando por la puerta, de nuevo llevaba su uniforme blanco, su cabello suelto caía sobre su espalda y con ella venía otra chica igual de linda que ella.
Su mirada cayó sobre la mía y una sonrisa se dibujo sobre sus labios. Se veía más descansada, aunque aún notaba tristeza en esos ojos hermosos
-Señor Writers me da gusto que por fin le den la alta- menciono con una sonrisa- Ella es mi amiga y compañera la doctora Western- la chica sonrió y tomo mi mano
-Doctora es un placer conocerla- le dije sincero a la castaña - Doctora Rent me da gusto verla antes de irme- mencione con una sonrisa- aunque preferiría que me llamará Matías- una sonrisa apareció
-En todo caso llámame Isa- sonreí de vuelta- ¿Es su esposa? - pregunto mirando a Gina quién abrió la boca ofendida
-¿Yo? ¿Novia de este narnental? - pregunto tocando su corazón ofendida, Isa la miraba confundida y yo avergonzado
-Es mi hermana- abrió su boca sorprendida
-Lo siento, de verdad no quise ofender- Gina soltó una risa lo que hizo que ella la imitara
-No importa, me agradan- miró a la chica que estaba enseguida de Isa- tal vez un día podamos ir por un café, claro cuando no tengan trabajo- la castaña sonrio
-Nos encantaría, ¿Verdad Isa? - la rubia sonrió y asintio
-Si estaría genial- miro la hora- Es momento de irnos, cuidate mucho Matías- extendió su mano y la tome, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, mire nuestras manos unidas y sonreí mientras que su mirada también cayó en esa misma unión
-Nos vemos luego Isa- sus ojos brillaron por un momento y asintió alejándose.
Ese uniforme le quedaba de maravilla, ajustaba lo justo y su cabello moviéndose por el aire la hacía ver sensual, pasé saliva instintivamente y me gire notando la sonrisa de mi hermana.
-Apuesto toda mi herencia a que Kim nunca te ha hecho mirarla de la misma manera la ves a ella- levante una ceja
-¿Como la miró? - pregunte cambiando hasta la salida
-A Kim a penas y la miras, no se como seas en la cama con ella pero a la doctora Isa se nota esas ganas de quererla desnudar con la mirada, mira si hasta estas babeando- la mire molesto
-No pienso hablar de mi intimidad contigo Gina- mi voz salio fuerte ella asintió y subió al auto de mi padre.
La seguí, nunca le había levantado la voz y ahora me arrepentía, y es que yo solo estoy hecho un lío, mi cabeza en estos momentos está pasando por muchas cosas, entre ellas esa doctora que acababa de conocer, y es que es única.
-Lo siento Gina- hable bajo para que mis padres no escucharán- Ni yo mismo se que es lo que me pasa- ella asintió
-Se llama amor, te gusta esa chica- menciono en un susurro
-Sabes que no creo que el amor sea para mí, lo conozco por nuestros padres pero no creo que exista- ella asintió
-Porque no haz o mejor dicho no habías conocido a la mujer correcta- miró a mi padre- Porque te aseguro que aunque digan lo que quieran tu no estas enamorado de Kim- asentí con la cabeza
-¿Como sabes que no la quiero? - pregunté confundido, ante todos éramos la pareja perfecta
-Tus ojos lo reflejan, eres mi hermano y te conozco a la perfección, cada vez que la miras se nota frustración, no de la misma que la doctora provoca en ti- sonrio
-¿Que frustracion? ¿La doctora me provoca frustración? - ella suspiro rendida
-Te atrae y es lo que debes saber- menciono mirando por la ventana dándose por vencida.
Bufé no sabía lo que pasaba, pero esos ojos cafés se mantenían en mi mente.