Caminé las veinte cuadras desde el edificio de Aaron hasta el mío. A las once de la noche. Pasando por las tres oscuras calles (debido al corte) hasta llegar a mi departamento. Debo admitir que estaba asustada y que iba a asesinar a Hank si me pasaba algo. Pero por suerte llegué sana, paranoica y salva a mi edificio. Joshua no estaba, así que tuve que abrir yo la puerta (mi vida es difícil, lo sé). Subí los malditos veinticinco pisos por la escalera... O eso creo. -¿Sarah? -escuché que me llamaban- Sarah, despierta. -me movieron de un lado a otro hasta que abrí los ojos. Me asusté y me sobresalté al ver que no estaba en mi habitación- -Dios mío. -miré con los ojos lo más abiertos posible (recién despierta) el lugar- ¿Donde estoy? -En las escaleras del décimo tercer piso. -respondió la

