-¡Déjenme! ¡Suéltenme! ¡No lo defiendan! -los estruendosos gritos de Aaron llegaron a mis oídos apenas estacioné el auto. Jared bajó y corrió hacia la puerta del hotel. Yo todavía no veía a Aaron. Salí del auto y corrí hacia el mismo lugar que Jared, pero seguía sin ver a nadie- ¡No! -escuché. Habían unas cinco personas en la recepción, hablando preocupados acerca del ebrio intentando golpear a alguien- -Es increíble que dejen entrar a ésta gentuza al hotel. -escuché que dijo una señora. Yo seguí caminando por el lugar hasta llegar a las escaleras. Subí una planta y los ruidos se hacían más fuertes- -¡Ya para, Aaron! -escuché que decía Jared. Llegué al primer piso y vi un revuelo de gente. Habían dos guardias de seguridad con la nariz sangrante, el hombre desconocido que vi en el restaur

