Estaba besándome. Aaron Warren. El basquetbolista responsable de mis cicatrices. Él estaba besándome. ¿Se supone que eso soluciona todo? ¡No! -¡¿Qué demonios crees que haces?! -dije apartándome y abofeteándolo- -Auch... -se sobó la mejilla- -¡¿Por qué me besaste?! -grité y puse mi mano sobre el cuchillo clavado en la tabla- -Porque me gustas, Sarah. -contestó. Yo jadeé y quedé muda- Aleja tu mano de ahí... -dijo cautelosamente. Yo agarré bien el mango del cuchillo y lo saqué de la tabla. Él levantó las manos- Tranquila... -¿Te gusto? -pregunté apuntándolo con el filoso objeto- -Sí... Suelta eso. -dijo acercando la mano al cuchillo. Yo moví mi mano bruscamente para que se alejara- Sarah... -¿Te gusto? ¿Aún después de haberme humillado de la forma en la que lo hiciste en la secundaria

