-¿Tienes lo suficiente? -me susurró Aaron- -Sí. -guardé mi lápiz y mi cuaderno de dibujos en mi bolso- ¿Y tú? -Bueno, Señor Newman, terminamos... -dijo con una sonrisa al hombre en silla de ruedas que estaba en frente- Muchísimas gracias por atendernos. -nos levantamos del sofá en donde nos hizo sentar el ex jugador de béisbol- -Gracias a ustedes por permitirme recordar los viejos tiempos. -sonrió- No puedo levantarme para darles la mano, pero... -estiró la mano y saludó a Aaron- -No hay problema, Joe -estrechó su mano- -Adiós, Señor Newman. -le estreché yo la mano- -¿Ya se van? -preguntó su esposa entrando a la gran sala- -Sí, terminamos con la entrevista. -dijo Aaron- -Los acompaño a la puerta. -dijo ella sonriendo y comenzamos a caminar- -Tu dibujo es bueno... -murmuró Aaron mi

