A Violet se le crispó la cara. Intentó, sin éxito, quitarle el móvil a la chica.La otra, muy dispuesta, hizo zoom en la imagen. Sus ojos se agrandaron de golpe. "Tiene una M", soltó. "Pequeña, pero ahí está."Un murmullo recorrió a los presentes."Esa M es la firma del diseñador, ¿cierto?", susurró alguien, tan fuerte que más bien parecía querer que todos lo oyeran."Claro que pone M. ¡Madre mía, sí que es un diseño de Mirabelle!"El rostro de Violet pasó de blanco fantasma a rojo tomate en nada. Recuperó el móvil como un rayo y empezó a machacar el botón de apagado como si quisiera pulverizarlo.Pero ya era tarde. Las risitas se estaban transformando en carcajadas descaradas. De esas que duelen."Si vas a plagiar," dije con una dulzura falsa, "al menos hazlo bien, ¿no?"Avancé dos pasos lentos

