—¿Y eso qué tiene de extraño? —le preguntó James algo amoscado. —Nada, sólo que esa chica se veía, algo así como muy tímida, nunca pensé que fuera a irse contigo —terminó diciendo con franqueza. —Yo tampoco me lo esperaba —dijo James procurando ser franco con su amigo. —Eso sí que no lo entendí —dijo JJ arrugando el entrecejo. James suspiró y decidió contarle la verdad a su amigo, en realidad, a pesar de lo loco que era con su vida privada, Jonathan Davies era una persona sumamente confiable. —Es que ella era virgen, Jonathan. —¡Wow! ¿En serio? Aunque eso era lo que me temía —dijo riendo un poco, pero luego su cara se puso seria al ver la cara de su amigo— ¿Ella te lo dijo? ¿Y cómo te lo tomaste? —Ella no me dijo nada, cuando desperté en la mañana ella ya no estaba —dijo— Y me di cu

