Hospital Británico. Buenos Aires–Argentina. 30 de septiembre de 2017. Verla reír y hacerla feliz era mi adicción. Creció en un ambiente hostil, ella fue mi salvación y perdición a la vez. El punto débil que cualquier hombre no quisiera tener. Yo no elegí a mis padres, pero mientras me habría camino en el mundo tuve que depender de ellos. Tampoco soy el malo de esta historia, también recibí de la mejor manera el amor de la reina. Fueron los mejores 5 años de mi vida junto a ella. Fui su primer amor y su primera decepción. Había decidido renunciar a todo por ella, vivía por ella. No quería verla llorar más. Cada cicatriz que había en su frágil cuerpo, cada marca que tiene en sus manos... Yo la ayude a sanar. Mi madre me ayudaba cada vez que Maya venía a casa con un sweater grande para tap

