Cuando por fin me había armado de valor para contarle algunas cosas a Matt, pues tocaron la puerta y tuvimos que regresarnos a la ciudad de emergencia. Thomas y él salían ese domingo por la noche a Emiratos Árabes. El príncipe de ese país los necesitaba por tres semanas y como son los más experimentados, fueron llamados para asuntos reales. El mundo cuando quiere conspira en mi contra y cada día que pasa siento una pesadez en mi corazón. Ser princesa se convirtió en mi maldición. —¿Hasta cuándo vas a guardar el secreto, Maya? —pregunta Liam preocupado—. Alaric tomo los asuntos del palacio. No debes preocuparte más por él. Tiene excelentes guardaespaldas y gente fuera de eso que lo protegen. —No me quiero arriesgar a perder a mi hermano —estamos en un restaurant japonés almorzando sushi

