SUJETANDOME A MI SALVACION

1551 Words
╰⊱♥⊱╮ღ꧁ JULIE ꧂ღ╭⊱♥≺  Sé lo que significa, si alguien porta una de esas cadenas, su lema es siempre el honor, no debo perder esta oportunidad, ¡Dios que sea lo que estoy pensando! El amigo de mi papi tiene una de esas, él es un militar y me explico que significa portar una de esas, son hombres de honor, eso quiere decir que este hombre tiene que tener honor, quiero creer que así es, no tengo nada que perder con intentarlo. Le muerdo la mano a la mujer que me lleva hacia la tarima y me suelta de inmediato, cuando le enterré los dientes sin compasión, aprovecho correr hacia él, lo veo caminando entre las sillas, no me detengo. Corro lo más que puedo con el fin de alcanzarlo, me persiguen dos hombres de la seguridad, hago el último esfuerzo logrando llegar hasta él, lo abrazo por detrás sujetándome porque mi vida depende de él. Como si fuera mi salva vida, lo sujete con tanta fuerza que no permitiré que nadie me separe de él. Él me mira inmediatamente, mis ojos están cristalizados, lo miro a los ojos para que vea mi angustia, porque mi garganta está seca y un nudo en ella no me deja hablar, seguidamente me paso para el frente de su cuerpo buscando refugio, así que como puedo le digo. —¡¡Por favor ayúdame!! —sin dejar de abrazarlo. —¡Maldita perra, te querías escapar! —grita uno de los hombres que nos custodia. Escucho a uno de ellos, pero no me suelto cierro mis ojos, es más, lo aprieto lo más que puedo, cuando me animo a abrirlos. Miro que él les está apuntando con un arma y ellos a nosotros, entierro mi cara en su pecho, esperando que nos maten, será que este será nuestro final. Él me está defendiendo, eso me da tranquilidad. Prefiero morir a ser ultrajada en este horrible sitio. —Entréganos a la chica, no queremos problemas contigo. —le dice la mujer que nos subasta. —¡Por favor no me entregues, ayúdame a salir de aquí, estoy en contra de mi voluntad! Tengo mucho miedo. —ruego para que se compadezca de mí. —¡Solamente dámela, y aquí no paso nada! —insistía la mujer. —¿Cuál es tu nombre, jovencita? —me pregunta sin dejar de ver la mujer, apuntándole con su arma. —¡Julie Morris, señor! —¡Julie, viene conmigo! —sin dejar de apuntarle con el arma a la mujer, miro la seriedad en su rostro, él no está jugando. —Vamos a hablar a mi oficina, tenemos mucha audiencia, espantas a mis clientes, ¡No te parece! —le dice ella y en realidad hemos llamado la atención de todos. —¡Está bien, vamos jovencita! —no me solté de él en ningún momento, ellos me miran con desprecio y desaprobación por mi acción. —¡La quieres! —le dijo la mujer, en cuanto entramos a su oficina, ella no me quita la mirada de encima. —Eso dije. Ella me eligió a mí, ahora pienso llevármela. —La chica es epiléptica, la quieres con ese defecto, estás a tiempo para arrepentirte. —no podía decirle que era mentira, porque me metería en más problemas. —¡No me dejes, por favor, te lo ruego! —le dije aferrada a él, mi vida depende de él ahora, no dejaré de rogarle hasta que decida sacarme de aquí. —Ella se va conmigo, ponga el precio, la voy a comprar. —Está bien, tienes cincuenta mil euros. —él aún no deja de apuntarles con su arma, le miro un tatuaje en su brazo, ese mismo lo vi en el pecho del amigo de papi. —Conozco una persona que tiene tu misma insignia y el mismo tatuaje. —le dije al oído, ante la atenta mirada de ella, lo dije bajito a modo que no escucharan, en mis adentros rogaba de que eso lo terminara de convencer. —¿Qué dices? ¿Conoces a alguien que lleve este tatuaje? —¿Conoces al sargento Scott? —Me suena de algún lado, pero como verás, este no es ese momento de ponerme a pensar en nombres conocidos. —Suelte la joven y entréguemela o lamentaré matarlos, como verá, aquí se subastan jóvenes bellas y creo que usted no tiene ese dinero. —¡Les daré esa cantidad! —le dijo a la mujer, mi corazón quería gritar de alegría. —¡Habla en serio! No permitiré que se burle de mí. —Solamente haré una llamada y tendrán el dinero en su cuenta. Un hombre se le acercó a la mujer y le susurro algo al oído, la mujer afirmo con la cabeza sin dejar de verlo a él, hizo unas señas al aire. —Tienes dos horas, ahora ven con nosotros para que hagas tu llamada, solamente no hagas nada estúpido, que les cueste la vida. Una mujer me quiere agarrar y separarme de él, pero yo me doy la vuelta abrazándole más fuerte, él me abraza con uno de sus brazos, sin bajar su arma. Le hace un ademán a la mujer para que se aleje de nosotros, eso me da paz interna, ahora tengo una leve esperanza y no voy a renunciar a ella. —Suelta la chica para que la preparemos, mientras tú haces la llamada. —Ella viene conmigo, si no, no hay trato, ya saben lo que pasara si se oponen. La mujer giró para ver hacia arriba, como si alguien le diera instrucciones a lo lejos, la miro con el rabillo del ojo, no me suelto de él ni loca, él es mi salvación, sé que me ayudará. Ruego a todos los santos para que él no permita que me separen de él. —¡Entren, ahí puedes hacer tu llamada, si haces algo estúpido, los dos se mueren y tu jovencita, si este hombre no te compra, no sabes lo que te espera, por tu estupidez! Ellos se retiran cerrando la puerta, nos dejan solos en aquel cuarto, aún sigo aferrada a él, no quiero soltarlo, siento que si lo suelto él desaparecerá de mi vista y nunca podré salir de aquí. Él sonríe al ver que aún sigo aferrada a su cuerpo, con sus manos trata de separarme de él. —¡Suéltame, ya se fueron! —lo miro los ojos, hay sinceridad en sus palabras. —Júrame que no me dejaras aquí. No te preocupes por el dinero, yo te lo daré doble si me sacas de este sitio. —Bueno, eso depende, si consigo el dinero, si no los dos seremos cadáveres. —Júramelo, por favor, quiero que me lo jures, que no me dejaras aquí. —Te lo juro, trataré de sacarte de aquí, ¿qué reflejos tienes? —una vez Scott me dijo que los hombres que portan esa insignia son hombres de honor que siempre cumplen con su palabra. —Gracias, discúlpame por ponerte en este aprieto, pero eres mi salvador, estoy desesperada por salir de este horrible lugar. —No cantes victoria, todo dependerá de esta llamada. —me hizo recordar a mi madre que se llama Vicky. Lo miro caminar al rincón de la habitación con el celular en la mano, me mira de reojo, le sonrió de medio lado, mis nervios están al cien, si él no logra sacarme de aquí, no podré vivir con esta pesadilla. Lo escucho discutir con alguien, él le dice a esa otra persona que estará en deuda y que volverá a sus responsabilidades. No sé qué le dijeron, solamente miro que cuelga y me mira a los ojos. —Ya está, le vendí mi alma al diablo, saldrás de aquí pronto, jovencita. —¿Qué quieres decir? ¿Me podrás sacar de aquí? —Sí, nos iremos en cuanto el dinero se refleje en su cuenta. —me dice sin expresión. —Estoy tan feliz en este momento, eres mi salvador, no sabes lo que he sufrido, te ayudaré a pagar la deuda, trabajaré si es necesario, pagaré mi deuda contigo, tienes mi palabra también. —lo abracé como si fuera un familiar, le debía mi libertad. Sé que es un desconocido, pero le cumpliré, al igual que él me cumplió. Mi corazón está feliz, pronto saldré de aquí. —Eso no importa, ahora esperemos que todo salga bien a nuestro favor y dime de ¿Dónde eres? —Soy de Estados Unidos, estoy muy lejos de casa. ¿Verdad? ¿Tú de dónde eres? —De EE. UU. también, pero tengo años de vivir aquí. Tienes suerte de que yo haya venido hoy a este sitio. —¿Estás aquí porque pensabas comprar a alguien? —No, lo mío es otra historia, ahora concentrémonos en salir de este agujero, no te separes de mí, este tipo de gente no son confiables, haga lo que haga, no te separes de mí. —Seré tu sombra, tu garrapata, no me voy a alejar de ti, no me soltaré tu brazo. —me guindo de su brazo envolviendo mis dos brazos en su fornido brazo, me aferro a él, más sabiendo que mi vida depende ahora exclusivamente de él.
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