La tomé en mis brazos y la subí a donde su madre me indico que es su habitación, abrí la puerta y al entrar a la habitación me quede atónico, ella vive como una reina, su dormitorio es enorme, nada que ver al que tenía en mi casa. La recosté en la enorme cama de agua, aparte su cabello de su pálido rostro. —Lo siento mi amor, no fui considerado contigo, ya estoy aquí para ti. Al ver entrar a la madre con el doctor, me puse de pie, dejé que el doctor la examinara, pero antes que ella despertara me despedí. No quería que se revelara mi identidad todavía, solamente espere que el doctor dijera que ella está bien para irme de ahí, me dolía el corazón dejarla en esas condiciones, no obstante, su madre está muy atenta a lo que ella realmente tiene. **** Cuando Harold dejo la casa Después de

