Hans se ajustó su corbata frente al espejo, era un nudo perfecto, él sonaba al reflejo de sí mismo, luego, se volvió para tomar la americana que estaba sobre la cama, momentos después de salir de la suite para dirigirse a la oficina. Había quedado inquieto al no recibir una respuesta de Emily, pensó que quizás estaba molestando con el tema de Anne. Luego tenía lo de su madre, la próxima subasta, Heinrich, investigando a Emily y Anne con su comunicado del compromiso. ―Señor, me están informando que la señorita Thompson no ha llegado al buggy. ―Hans se giró antes de llegar a su escritorio, después arrugó su ceño. ―¿Qué? ―miró el reloj y notó que eran las siete en punto, Emily siempre estaba diez minutos antes ya en la oficina. Hans tomó aire y lo soltó lentamente, no imaginaría nada malo,

