―Bien, pidamos el almuerzo. ―anunció Hans al ver que casi se terminaba el horario normal de la hora de la comida de los empleados. ― ¿Qué es lo que quiere comer, señorita Thompson? ―preguntó a Emily, quien estaba terminando de hacer unos apuntes en su nueva iPad. ― ¿Quiere que pida el menú? ―preguntó servicial, Hans negó. ― ¿Qué es lo que se le antoja? Me sé el menú de cada día, así qué nada me apetece, ¿Vamos a la ciudad? ―Emily alzó sus cejas con sorpresa, eran dos horas y media de viaje. ― ¿A la ciudad? ―Hans afirmó al ver su gesto de sorpresa. ―Tengo un nuevo helicóptero, así que será menos tiempo de viaje. ¿Ha probado el salmón imperial? ―Emily negó lentamente. ―Pues le va a encantar, así aprovecharé el viaje para recoger a mi invitado. Vaya por lo que necesite, la espero en el l

