CAPÍTULO 5: REENCUENTRO

1717 Words
Era sábado por la mañana, siete meses habían pasado desde mi divorcio, me había recibido, una vez que obtuve mi título, David me ascendió, al principio me costó, pero no pude hacerlo cambiar de opinión. Serena prácticamente viva conmigo y por lo tanto, Leonard también, era agradable la convivencia con ellos, en agosto había cumplido veintiún años. En estos meses conocí a Mike, un hermoso morocho de ojos color avellana, primo de Leonard, me hizo saber su interés en mí y dijo que entendía mi situación y me iba a esperar, el problema era que yo no sabía cuánto tiempo iba a tardar en sanar, siete meses y seguía soñando cada noche con Liam, muchas veces tocaba mi vientre con la sensación de que mi bebe todavía seguía ahí. Me levanté de muy mal humor como todas las mañanas últimamente. —Buenos días — saluda Serena que estaba en la cocina. —Hola — respondo de mala gana. —¿Otra mala mañana? — pregunta sorbiendo un poco de café. —Ni hablemos del tema — me siento en una banqueta de la isla frente a ella. —¿Algún día me vas a decir qué es lo que te pone así apenas despiertas? — nunca le había confesado el porqué de mis malos amaneceres. —No, si te lo digo te vas a reír — meto en mi boca un pedazo de fruta del plato de Serena. —No puedo creer que tengas vergüenza de mí — se ofende. —No es de ti, es de mi misma. —Dímelo — exige. —No. —Jennifer Hale, si no me dices que te pasa juro que te voy a dejar sola en este apartamento por un mes — amenaza. —No es justo — me quejo. —Dilo — me ordena. —No… puedo — mi decisión comienza a flaquear. —Ok, si así lo quieres ya mismo… —Todas las mañanas me despierto después de tener sueños eróticos con Liam – confieso, cierro los ojos y pego mi cabeza despacio contra el mármol de la isla. Permanezco así, no quiero mirar a la cara a mi prima, la cual sé que está conteniendo la risa. —De todas las ideas que se me cruzaron, esa no estaba ni cerca — habla ella riendo. —Parezco una maldita adolescente con las hormonas a flor de piel — me quejo y levanto mi cabeza para mirarla. Ella hace un par de bromas y comentarios más, cuando se da cuenta de que es algo que realmente me tiene mal decide terminar con el tema, no sin antes hacer un último comentario. —Liam debe ser realmente bueno en la cama para que después de un año tengas esos vivos recuerdos de esa noche — su cara es de asombro. Se encoge de hombros y de espaldas a mí comienza a lavar su taza. —Si solo hubiera sido esa noche… — las palabras escapan de mi boca antes siquiera de que pasen por mi cerebro. Serena se gira automáticamente con la boca abierta ante la sorpresa de mi confesión. —¿Tú estuviste teniendo sexo con Liam todo ese tiempo y nunca me lo contaste? — pregunta risueña. —No fue todo el tiempo, solo el último mes. —Ahora mismo vas a contarme absolutamente todo lo que paso — ordena. Comienzo a relatar cómo fueron esos meses al lado de los Heastings, nunca más había hablado con ella desde el cumpleaños de Liam, por lo menos no de manera profunda como lo estábamos haciendo ahora. Después de sacar todo lo que tenía dentro me sentí más liviana, me reconfortaba que Serena me escuchara, era como antes, igual que un año atrás cuando pasábamos horas hablando, ella había respetado mi silencio todos estos meses. —¿Sabes que creo? — se me acababa de ocurrir algo. —¿Qué? —Es hora de que le dé una oportunidad a Mike. —¿Estás segura? — esta vez su cara reflejaba desconfianza. —No, pero qué más da, organiza una cena para los cuatro esta noche — ordeno. —¿Los cuatro? — pregunta confundida. —Sí, tú, Leonard, Mike y yo — me levanto de la banqueta y me dirijo a la pieza. —¿Estás de broma no? — la escucho gritar cuando llego a la puerta de mi habitación. —Nop, y que sea un lindo restaurante — grito y cierro la puerta. Me arregle discretamente, quería seguir adelante, pero no dar la impresión de estar desesperada, tampoco era mi intención apresurarme, solo dar un paso más, por el momento Mike solo se había limitado a darme algunos pequeños besos. Me puse un jean no muy apretado, unos stilettos negros, una remera de cuello alto y un abrigo bastante grueso, estábamos en invierno y las noches eran frías. Serena, Leonard y yo salimos rumbo al restaurante, Mike nos esperaba allá, tuvimos suerte y nos dieron una mesa apenas llegamos. Nos tardamos un poco en seleccionar la comida. Estábamos esperando nuestros tragos cuando veo que la cara de mi prima se transforma a un gesto de sorpresa, como un niño que ve a Santa. —Liam!!! — grita ella y se levanta. —Bro, que sorpresa volver a verte — es Leonard quien ahora abraza a su amigo. Puedo asegurar que al escuchar su nombre mi alma abandonó mi cuerpo. No era posible que esto estuviera pasando, debía de ser una maldita broma. No me animaba a mirarlo, podía ver por el rabillo del ojo su silueta, pero bajo ningún aspecto quería hacer contacto visual con él. El oxígeno abandono mi cuerpo, tuve que obligarme mentalmente a mantener la calma y volver a respirar —¿Cuándo volviste? — exige saber mi prima. —Hace una semana — responde. Podía sentir su penetrante mirada sobre mí, supe el momento exacto en el cual comenzó a observarme. Con toda la fuerza de voluntad que me quedaba levante mi vista hacia él. —Jennifer, Mike — saluda con gesto serio e inexpresivo. —Hola — saludamos Mike y yo, mi voz era casi un susurro. No pude sostenerle la mirada por mucho tiempo, agache la cabeza y fije mi vista hacia el piso, tenía la certeza de que Liam seguía mirándome. —Debemos vernos y ponernos al día — le exige Leonard. —Claro, cuando quieras — responde. —Liam… amor, nuestra mesa está lista — interrumpen. ¿Acaso esa era la voz de quien yo creía? ¿Amor? Érica estaba diciéndole amor a Liam ¿Ellos habían regresado? Invoco la poca energía que me quedaba para no romper en llanto en ese preciso momento, ya que siento como si una daga me hubiera atravesado en el medio del pecho. —Lo siento, debo irme, pero estamos en contacto — se despidió para seguir a Érica. Las ironías de la vida, siete meses atrás estábamos esperando un hijo juntos y ahora volvíamos a ser solo dos extraños que se cruzaban por la calle. Realmente mi maldita suerte me había abandonado por completo, su mesa estaba justo en mi campo de visión, básicamente tenía una vista privilegiada de mi ex esposo. No voy a negar que con solamente verlo y apenas escuchar su voz, todo lo que había logrado en estos últimos meses se fue a la mierda. No sé si había sido el distanciamiento, pero jamás lo había visto tan bello como esta noche, tenía un pantalón color caqui color claro, una camisa celeste y un saco azul oscuro, su pelo estaba más corto de lo habitual, seguramente recién cortado. El ambiente se tornó completamente incómodo para todos, excepto para Mike que nunca pareció entender que Liam era mi ex. Serena no paraba de observarme, Leonard trataba de distraer a su primo para que no se diera cuenta de mi estado. Aunque intentaba no mirarlo, me era imposible, pero lo peor era que cada vez que me sentía tentada a observar, él tenía la vista fija en mí. De repente creo haber tenido un golpe de suerte, ambos se levantan y se retiran del establecimiento con mala cara, aparentemente a ninguno le hizo gracia mi presencia, pues problema de ellos, que se jodan. Aunque me sentí más tranquila, ya la noche se había arruinado para los tres, sabía que aunque Serena estaba feliz de volver a ver a su amigo, le dolían todos estos meses de silencio, él no se había dignado a responder ni un solo mensaje y lo mismo supongo que sentía Leonard. —Amor, creo que me siento un poco mal — le dice mi prima a su novio. —¿Quieres que nos retiremos? — pregunta él preocupado. —Sí, opino que va a ser lo mejor — responde ella. Sabía muy bien lo que estaba haciendo, trataba de sacarme de ese lugar lo antes posible y sin terminar la cita abruptamente. —Considero que deberíamos irnos — digo yo. —Tú podrías quedarte, podríamos ir a algún otro lado después que aquí — oferta Mike. No tenía ni la más mínima idea de cómo rechazar su oferta sin ofenderlo. —Lo siento Mike… — comienzo a hablar, pero quedo muda sin saber qué decir. —Esta noche te la robo — prosigue Serena por mí — esta noche Leonard no se puede quedar conmigo y necesito de ella. —Ohh!!! Claro — en su cara se refleja la decepción. Leonard no entiende nada de lo que está pasando, pero por suerte no desmiente nada de lo que decimos, opta por el silencio. Nos despedimos y regresamos a casa. Leonard no entendía muy bien el verdadero motivo de mi malestar, él no sabía que yo seguía amando a Liam de la misma manera que siete meses atrás cuando yo misma le pedí el divorcio, solo comprendió que nuestro encuentro era obviamente incómodo. Cuando llegamos me despedí de mis compañeros de apartamento y me tire en la cama a llorar, en mi mente únicamente resonaba la voz de Érica llamándolo amor, miles de preguntar invadieron mi cabeza, ¿en qué momento había vuelto? ¿Acaso se veían desde antes de que nos separáramos? O ¿acaso solo en una semana lograron recomponer su relación? Me quede dormida horas después sin siquiera quitarme la ropa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD