CAPÍTULO 3: NUEVO HOGAR

1461 Words
Decidí reincorporarme al trabajo dos días después de mi encuentro con David, mis compañeros me recibieron muy alegres, no tenía ni idea de que era lo que ellos sabían sobre todo lo que había pasado, pero ninguno pregunto nada, se sentía tan bien volver a la rutina. Mi ex suegro estaba más que feliz, tanto que llamo a su esposa para darle la noticia, obviamente en mi horario del almuerzo fui secuestrada por Rache, Sarah, Emily y Beth, aunque quise no pude negarme. —Muy bien, vamos a ver que hay en el menú — dice Rachel. Pensé que iríamos a alguno de los tantos restaurantes elegantes que hay en la zona donde se encuentra la empresa, pero para mi sorpresa y deleite estábamos en The Cheesecake Factory. Rachel y Emily pidieron filete de salmón con costra de hierbas, Sarah y Beth ensalada de pollo y aguacate Sheila's, mientras que yo elegí pasta Fettuccini Alfredo. —Jenn David nos comentó que querías renunciar — dice Rachel. —También les debe haber contado el motivo — replico. —Así es — comenta Emily — pero nosotros no queremos alejarnos de ti — dice dulcemente como solo ella puede. —Escucha cariño — vuelve a tomar la palabra mi ex suegra — no sabemos que paso entre tú y Liam y tampoco vamos a preguntar, pero no vamos a permitir que te alejes de nosotros, aunque no estés con mi hijo, todos te consideramos parte de la familia. Lágrimas caen por mis mejillas, no podía creer que después de todo ellos todavía me quisieran, que desearan que yo siguiera en sus vidas. —Lo siento — seco mis lágrimas — no sé qué decir. —No tiene que decir nada, solamente no te alejes de nosotros — pide Sarah. —Entendemos si no quieres ver ni saber de Liam, así que solo hablaremos de él si tú preguntas, pero ten por seguro que no te vas a librar de nosotros — es Beth ahora la que habla. —Gracias, las quiero mucho — digo entre risas y lágrimas. —Y nosotras a tu, bueno pues entonces quedamos así, tres veces a la semana almorzaremos o cenaremos juntas, jamás te vamos a dejar ir Jennifer Hale — amenaza dulcemente Sarah. Me da un escalofrío al escuchar mi apellido nuevamente, me había adaptado tan rápido a ser Heastings, pero no tenía que ver con una cuestión de prestigio, sino de familia, yo odiaba a mis padres, no quería su apellido, pero si amaba a la familia Heastings. El almuerzo fue muy divertido y no dejaron que vuelva a mi puesto de trabajo, estuvimos sentadas ahí por horas poniéndonos al día, yo no tenía mucho que contar, pero ellas sí. Cumplieron con su palabra, no hablaron de mi ex esposo, ni me hicieron preguntas. Era sábado por la mañana después de mi primera semana de regreso en la empresa. Estábamos con Serena en la cocina desayunando, sus padres estaban de viaje, escuchamos el timbre. —¿Tú esperas a alguien? — la miro inquisitivamente. —Yo no, es para ti — me dice. —¿Para mí? — pregunto incrédula. —Aja — murmura con la boca llena y sorbiendo café. Me dirijo hacia la puerta y abro. —Buenos días Jenn — saluda Sam, el abogado de Liam. —Buenos días Sam, ¿paso algo? — pregunto sorprendida ante su presencia. —No te asustes, no es nada malo — mueve sus manos en señal de que esté tranquila. —Menos mal porque me estaba asustando, ¿en qué puedo ayudarte? — inquiero —Necesito que me acompañes a un lugar. —¿Ahora? — esto era cada vez más extraño. —Si puedes lo mejor sería que fuera ahora — dice —¿Puedo saber dónde? — la curiosidad está empezando a picarme. —Podría decírtelo, pero es más fácil si te lo muestro. —¿Puede ir Serena conmigo? — pido. —Claro que si — responde. —Ya estoy lista, vamos — aparece mi prima antes de que la llame. No subimos al Mercedes Benz E220, último modelo de Sam y comienza a conducir hacia el centro de la ciudad, nuestro destino era un edificio muy alto cerca de donde estaban las oficinas Heastings. —Muy bien, llegamos — expresa Sam mientras estaciona en la cochera. —¿Dónde estamos? — mis ansias me estaba devorando. —Ya lo verás — me dice Sam sonriendo. —Te va a encantar — dice Serena. —Entonces tú lo sabías — la miro un poco enojada. —Si te enojas ahora, no me quiero imaginas como te vas a poner arriba, vas a echar fuego por la boca — comienza a seguirle el paso a Sam dejándome parada al lado del vehículo. Subimos en el ascensor y Sam aprieta el último piso, al abrirse la puerta veo un pequeño pasillo con solo dos puertas. Sam saca unas llaves de su bolsillo y abre la de la derecha. —Adelante, pasen — se queda en la puerta indicando con la mano que entremos. Miro con dudas a Serena y ella me hace gesto para que ingrese y eso hago. Me encuentro con amplio apartamento, al ingresar se ve una gran estancia donde está la cocina con una enorme isla en el medio y banquetas, al fondo un gran ventanal donde se ve la terraza en la cual se podría organizar una fiesta para cincuenta personas como mínimo. Paralelo al ventanal y un poco apartada de lo que sería la cocina se encuentra la mesa, a la izquierda de la entrada hay un cómodo living con sillones. —Bienvenida a tu nuevo hogar — me dice Sam. —¿Qué? — es lo único que logro preguntar. —Este es el apartamento que Liam puso a tu nombre el día que se casaron, en el que debes vivir a partir de tu divorcio con él — explica. —No entiendo — digo aún con asombro. —Jenn, cuando firmaste ese contrato antes de contraer matrimonio estaba explícito que ante un divorcio te correspondía esta propiedad — me mira como si fuera una obviedad. —Liam una vez me dijo, pero yo no puedo aceptar esto — reprocho. —Jenn, es tu decisión si te mudas aquí o no, lo que no puedes es rechazarlo ni venderlo, es tuyo de por vida — se encoge de hombros. —Yo… yo no puedo… — me quedo sin palabras. —No le des tantas vueltas, esto ya es tuyo, después ves lo que haces — habla Serena. —¿Tú lo sabías? — comienzo a enojarme con ella. —Lo siento, pero yo debo retirarme, le prometí a mi hijo paras el día con él, ¿quieren que las lleve o se quedan un rato más acá? — interviene Sam y entiende su mano con la llave del lugar para que la tome. —No hace falta Sam nos vamos en taxi — responde Serena ante mi silencio y toma la llave. Sam llega a la entrada, pero se gira y habla. —Ahhh antes que lo olvide, Liam dio la orden que traigan todas tus pertenencias, así que se encuentran en la habitación principal — dicho esto cerró la puerta y se fue Una vez que quedamos solas estoy a punto de reñir contra mi prima, pero ella se me adelanta. —Sé que vas a comenzar a gritarme, pero yo no soy responsable de esto — se defiende. —Peor tú sabías — replico. —Jenn esto ya es tuyo, no hay marcha atrás, porque no lo recorremos y más tarde en casa charlamos — pide con sus manos en forma de rezo. Me rindo y comienzo a inspeccionar todo, la verdad que era un apartamento realmente hermoso, cuando llego a las habitaciones las puertas estaban abiertas y puedo ver las cajas con mis pertenecías, las cosas que deje en casa de los Heastings cuando decidí dejar la clínica como una fugitiva y esconderme en casa de mis tíos. Poco a poco fui volviendo a la rutina que tenía antes del viaje a Las Vegas donde mi vida se había dado vuelta. Después de enterarme de mi embarazo y todo lo que pase había dejado por completo mis estudios y descuidado mi puesto de trabajo, así que retome los dos con muchas ganas para olvidar la tristeza que por momentos me embargaba. Luego de muchas discusiones, con Serena e incluso con mis tíos acepté mudarme a mi nuevo apartamento, pero no sin antes llevarme a Serena conmigo. El trato era que ella debía pasar cuatro días de la semana en mi nueva casa, pero lentamente con el correr de los meses término volviéndose mi compañera de piso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD