Edrick hace lo que le pido, enseguida subo y espero a que él encienda el vehículo y se disponga a llevarme a la hacienda. Durante el camino, me la paso viendo hacia enfrente y aunque estoy luchando por no llorar debido a la sensación que ese imbécil dejo en mi cuerpo, no puedo controlar el temblor en él por lo tanto pongo mis manos en mis hombros y asì permanezco durante un largo rato. Minutos más tarde… Estamos por llegar a la hacienda solo es cuestión de uno segundos. Edrick estaciona el coche y enseguida baja, de mi parte abro la puerta cuando estoy por bajar Edrick intenta tomar mi brazo pero yo me sobre salto y solo me hago hacia atrás. Sin querer se me sale una lagrima, maldita sea, simultáneamente me volteo para cubrirme con mi cabello. —Solo quería ayudarla señorita —menciona

