Capítulo 5
Él termina de decir para luego verme con seriedad y a la vez que sus ojos están humedecidos, noto como retracta sus pasos y se da la vuelta, él camina hacia la carretera en donde toma un taxi y se marcha.
Por mi parte solo me doy vuelta quedando cerca del barandal de ese puente, me acerco un poco más a manera de que mis manos lo toquen después solo observo la luna desde donde estoy.
Para ser sincera no tengo idea de lo que hago solo sé que quiero tener todo bajo control y que quiero a Edrick para que sea mi marido de mentiras, de todos modos, por más que haya papeles legales de por medio jamás seré su mujer digo él para nada es mi tipo.
Suspiro para finalmente volver al vehículo y pedirle al chofer que me lleve directo a la hacienda.
En la hacienda…
Con ayuda del chofer bajo, enseguida camino hacia la casa en donde al entrar veo a mi nana quien ya está vestida para dormir, ella me sonríe y después de eso se acerca a mí.
—Sí que te ves hermosa mi niña—me admira con una sonrisa en sus labios.
—Gracias soledad y dime ¿Qué haces levantada tan tarde?
—Bueno yo vine por una taza de chocolate caliente—comenta en tanto me toma del brazo—Ven creo que necesitas una—en cuanto llegamos a la cocina suelta mi brazo para ir hacia la olla de donde sirve chocolate en mi taza favorita—Toma —deja esa taza cerca de mí.
—Estoy bien, solo quiero dormir—trato de irme sin embargo ella pone esa bebida en mis manos.
—Pruébalo y te prometo que aliviara por lo menos un rato tus pesares—me sonríe y después se va.
Agacho la mirada y veo ese chocolate el cual expide vapor, un vapor que huele muy bien, quizá esta bebida me ayude a conciliar el sueño.
Levanto la mirada y voy rumbo hacia mi recamara a la que entro enseguida, después de eso dejo la taza en la mesita de noche que hay cerca de mi dormitorio.
Para enseguida meterme al baño, hacer mi rutina de noche y quitarme ese vestido el cual es hermoso, pero algo incómodo para dormir.
Minutos más tarde…
Salgo del baño, tomo un libro de crecimiento personal y opto por meterme a la cama para acomodarme para finalmente optar por leer ese libro y beber de ese chocolate….
En la madrugada…
Sé que estoy dormida porque después de tomar ese chocolate un sueño placentero invadió mis ojos.
Lo que no sé es que por qué estoy soñando con ese imbécil ¿Por qué estoy saboreando ese beso? Si, ese mismo que yo le robe.
Debo estar delirando por Dios que tenía ese chocolate que no puedo despertar.
Maldita sea besa tan bien que mi subconsciente no quiere parar de besarlo.
Rayos debes despertar Scarlet ¡Despierta! ¡Ya! Enseguida mi alma vuelve a mí por lo que me reincorporo de golpe, abro los ojos y respiro acelerada.
¿Qué fue eso? Me digo a mí misma tratando de normalizar mi respiración.
Suspiro a la vez que quito esa sabana y ese libro sale volando, dejo de lado eso para irme hacia al baño donde llego directo al lavamanos, abro la llave y me echo un poco de agua en las mejillas.
Levanto la mirada y me veo al espejo para darme cuenta de que estoy demasiado roja.
Luego de eso tomo mi toalla para secar mi rostro acalorado, rayos Scarlet solo fue un sueño o tal vez una pesadilla, debo estar tan estresada con esto que por eso soñé con él.
Trago saliva y decido volver a la cama, no puedo permitir que ese imbécil vuelva a perturbar mi sueño, nuevamente me encobijo y trato de dormirme nuevamente.
A la mañana siguiente…
— ¿Por qué has pedido pepinos tan temprano? —pregunta Soledad.
—Porque tu chocolate me hizo tener pesadillas —tomo un par de pepinos los cuales pongo uno en cada ojo.
—Pero si siempre ha sido tu favorito—suena confundida.
—No debiste prepararlo bien —sueno molesta.
—Que sueño debiste tener para estar tan molesta contigo misma—sonríe para irse nuevamente a la cocina.
—Buenos días, señorita Silvano—ese es el abogado Suarez quien recién entra a la sala.
Enseguida quito esos pepinos de mis ojos para levantarme y atenderlo.
—Buenos días ¿Qué lo trae por aquí? No recuerdo que tengamos algo pendiente el día de hoy—dejo esos pepinos en una bandeja.
—Bueno usted me dijo que en cuanto tuviera noticias sobre el caso de la niña valentina viniera a la hora que fuera —me explica.
Recién recuerdo que eso mismo le pedí.
—Si es verdad, recién lo he recordado y dígame ¿Qué noticias me ha traído el día de hoy? —le hago una seña para que tome asiento.
—Bueno investigue al padre de la menor es decir la niña Valentina y no es un buen tipo solo la está usando porque quiere dar la imagen de un buen padre hacia los nuevos socios que quiere para su empresa—saca su celular—El día de ayer se reunió con un amigo y esta fue la conversación.
Escucho esa conversación y si, no cabe duda de que es un tipo nefasto y ambicioso estoy segura de que hay más cosas las cuales puedo descubrir para hacer que se aleje de Valentina.
—Genial muy buen trabajo ahora quiero que lo uses en su contra y si hay más pruebas quiero que también las uses para que deje en paz a Valentina y que la patria potestad sea al cien por ciento de María—le entrego ese celular.
—Claro señorita de echo estoy haciendo trabajar a mi equipo para encontrar más pruebas, al parecer ese tipo tiene un historial nada bueno—se levanta y toma su maletín.
—Quiero resultados Suarez y los quiero pronto—me pongo de pie.
—Así será señorita.
—Por cierto, quiero que elabores un contrato matrimonial donde me protejas tanto a mi como a mi futuro marido el joven Edrick Bravo ¿Estamos?
—Si señorita.
—Te mandare más clausulas e información por correo, te veo pronto——me retiro hacia mi recamara.
Una semana después…
Hoy es sábado por la tarde recién he llegado de montar, eso es un hobbit que tengo desde que estoy dentro de la familia Rizzo y es algo que siempre hago cada que estoy estresada, aunque por lo regular lo hago cada fin de semana.
—Mi niña te llama la señorita María —mi nana me da el celular.
Enseguida tomo esa llamada.
—Hola María ¿Qué pasa? —frunzo el ceño.
—Gracias Señorita Scarlet, hoy el juez me cedió la patria potestad de mi hija, eso quiere decir que mi ex jamás me la podrá quitar —ella suena feliz.
Escuchar eso me da tanta felicidad, me siento tan feliz de haber ayudado a una niña a estar con su madre porque independientemente del trato que tengo con Edrick esto lo he hecho de corazón, aunque muchos piensen que no tengo uno.
—No hay de que María, tú has ganado porque eres una excelente mamá.
—Si señorita Scarlet lo único que lamento es que Valentina haya visto la verdadera cara de su padre, pero pronto se le pasara.
—Entiendo, aunque es lo mejor solo así dejo de preguntarse quién era su padre ahora lo sabe y eso las unirá más.
— ¿Por qué no traes a Valentina? quizá distrayéndose se le pase más rápido—le propongo.
—Si claro que sí.
—Entonces las espero en la cena, hasta pronto—cuelgo esa llamada.
En ese momento me doy cuenta de que esa es una buena oportunidad para dar a conocer que Edrick y yo tenemos pensado casarnos.
Debido a esa idea tomo valor para marcarle ahora mismo, su celular suena un par de veces hasta que esta contesta.
— ¿Sí? ¿Diga? —esa es su voz.
Antes de contestar trago grueso.
—Soy Scarlet. Quiero que vengas a mi casa para la cena,
— ¿Cómo es que…? —suena confundido—Ah claro olvidaba que usted es una multimillonaria que puede tener lo que sea incluso hasta comprarse un marido.
Escucho esas palabras y no puedo evitar suspirar, rayos esto es tan incómodo, pero no es momento para retractarme necesito un marido y lo voy a tener ya.
—Así es yo puedo tener lo que yo quiera, y por eso quiero que vengas hoy a la cena para festejar que Valentina volvió con su madre, digo ¿Si recuerdas nuestro trato? Es hora de cumplas por eso es que hoy mismo le harás saber a tu hermana que soy tu novia y que estamos saliendo ya que en un mes o dos nos casaremos—le explico con firmeza.
—Claro cómo olvidar nuestro trato, no se preocupe señorita ahí estaré —me cuelga.
Exhalo sorprendida ya que se atrevió a colgarme, ese imbécil me colgó antes de que yo pudiera hacerlo.
— ¡Maldito Idiota! —tiro el celular al sillón a la vez que respiro enojada.
— Scarlet ¿Pasa algo? —Soledad pregunta detrás de mí.
Escucho su voz y aclaro mi garganta para luego darme la vuelta y verla a los ojos.
—No, no pasa nada, necesito que pidas al personal que hagan una cena para la noche hoy será un día especial, un día de sorpresas ¡No lo olvides! Con permiso.
Regreso a mi habitación para darme un baño debido a que estoy llena de tierra por ir a montar y después de eso caminar por el cultivo de uvas.
En la cena…
Ya que hoy será un día especial obvio lo digo con sarcasmo decidí vestirme con un vestido sencillo pero lindo.
— ¿Ya está la cena Soledad? —cuestiono en cuanto me acerco a la cocina.
—Mi niña, pero ¿Por qué estas tan ansiosa? —me mira intentando descubrir que es lo que traigo entre manos.
—No estoy ansiosa por favor solo es una simple cena.
— ¿Una simple cena? Pues no parece porque has estado pendiente de cada detalle asì que simple no es.
—Ay por Dios Nana es figuración tuya—ruedo los ojos.
—Buenas noches, señorita—dice una de las chicas de servicio.
— ¿Qué pasa?
—Sus invitados han llegado —apunta hacia la sala.
—Muy bien prepárense para servir —menciono para enseguida irme hacia la sala.
Llego hacia ese lugar y veo a Edrick, a María y a valentina quien de inmediato va hacia mí para abrazarme.
—Scarlet—me abraza con fuerza—Te ves muy bonita—se aparta de mí.
—Tú también te ves muy bonita —acaricio su cabello—Veo que están todos, por favor pasemos a la mesa—les hago una seña hacia el comedor.
María pasa primero junto con Valentina mientras que Edrick queda atrás, él se detiene al ras mío.
— ¿Quién lo dirá? ¿Tú o yo? —cuestiona mirándome a los ojos.
—Es tu hermana no la mía así que hazlo tú—le ordeno— ¿Qué tal si empezamos por sonreír? —finjo una sonrisa
— Ahora que la veo no se ve tan mal sonriendo incluso creo que se ve algo más fresca.
Enseguida dejo de sonreír para verlo con enojo.
—Si no quieres que te demande por incumplimiento deja de decir tonterías o al menos finge que te importa —tomo su brazo y lo guio hacia el comedor.