5 AÑOS DESPUÉS.
MÁXIMO CAPWELL.
Me siento en la silla que está en el balcón de mi cuarto y miro el horizonte.
Una de las cosas que amo de esta casa, es la vista que tiene, hay montañas que marcan el límite y un lago escondido en el bosque que también veo, la vista es muy bonita y cuando quiero paz, es donde vengo, o si deseo voy y me escondo en el bosque.
Y hoy quiero paz.
Aún los gritos se escuchan afuera, aun los llantos se oyen muy cerca, aún la preocupación me embarga, cierro los ojos con fuerza esperando que esta pesadilla termine, porque es eso lo que estamos viviendo en la familia Capwell:
Una pesadilla.
HACE 5 HORAS.
Llego de la escuela temprano con un hambre atroz, voy al comedor y de la nevera sacó los restos de la lasaña que la nueva cocinera hizo, lo caliento en el microondas, lo pongo en un plato, me sirvo jugo y voy a mi habitación a comer.
Una vez en mi cuarto me cambio de ropa, enciendo el televisor, y me siento en la cama a comer, una vez que termino siento cansancio, estuve hasta tarde haciendo una maqueta de la casa blanca y casi no dormí, así que no me sorprende cuando caigo rendido en la cama y el televisor queda encendido.
El sonido de una risas me despiertan, miro la hora y son las 4 de la tarde , me siento en la cama estirándome para sacar un poco el sueño que aún hay en mi, me levanto balanceándome cuando algo cayéndose me sorprende, mis cejas se hunden en confusión ya que pensé que estaba solo, papá en la mañana se fue de viaje, mamá se fue a las 10,y Gaby dormiría donde Stela, su amiga.
Con un bate en la mano abro la puerta despacio, la pared me saluda, ya que es realidad no hay nadie, pero lo que me sorprende es ver el jarrón del pasillo hecho añicos en el suelo.
El favorito de mamá.
Recuerdo cuando estaba Priscila aquí y se tropezó con el y casi se cae, mamá se volvió loca y le gritó, ella se fue llorando.
¿Cómo llegó el jarrón ahí?
Aquí no hay gatos, ni perros, peor ratas, mamá las odia. Agarro con fuerza el bate y salgo de la habitación, bajo las escaleras llegando a la sala, hay todo esta normal, hasta que mis hijas se ponen en la cocina, me acerco y veo un vaso vacío en el mesón.
¿Y eso?
Yo no tomé nada cuando llegué, me acerco al vaso y lo pongo en el lavaplatos, escucho pasos acercarse y me tenso, lentamente me escondo en medio de la nevera y la pared para ver quién se acerca. Unos zapatos negros hacen presencia, y entran a la cocina, agarro el bate con más fuerza y aunque mi corazón se quiere salir, mi cuerpo es una completa gelatina y tengo más miedo que sangre ahorita, salgo de mi escondite y le asesto un batazo a quien sea que entro.
— ¿Max? — pregunta papá con el bate en la mano mirándome con confusión
— ¿ Papá? — pregunto sorprendido — ¿Qué haces aquí? —
— El vuelo se retrasó, y luego, por la tormenta se cancelaron todos los vuelos — asiento — ¿ Y tu, que haces con ese bate? — sonrío
— Pensé que era un ladrón, primero oí un golpe, luego el jarrón del pasillo se cayó y como no tenemos mascotas, me imaginé que era un ladrón —
— Eso es raro — vuelvo a asentir — ¿Qué haces aquí? — ahora pregunta el
— Salimos temprano, el señor Hernández se enfermó y nos mandaron a la casa — el asiente
— Pues vamos a averiguar, que es lo que pasó — me pone detrás de él — Hagamos silencio — asiento y comenzamos a caminar hacia las escaleras de nuevo, las subimos en silencio y llegamos al pasillo, donde está el jarrón
— Mamá se volverá loca — digo
— Muy loca, tal vez logre comprar uno igual antes que vuelva de viaje — Revisemos cada cuarto — asiento y juntos revisamos
El mío, todo está igual
El de Gaby, está perfectamente.
El de juegos, está normal.
El baño, no hay nada
El de cine, también está igual.
Solo queda el de mis papás.
— Si hay alguien Max, quiero que corras y llames a la policía — me dice papá — Yo lo enfrentaré — asiento y caminamos al cuarto de papá
— Tengo miedo —susurro detrás de él
— Aquí estaré hijo, no temas — asiento aún con miedo — ¿Listo? — pregunta
— No—
Mi corazón palpita fuertemente.
— 1—
Siento sudor en mi frente
— 2 —
Aprieto la camisa de papá
— 3 —
Cierro los ojos porque no quiero ver
La puerta se abre y hay silencio, papá no habla y el ladrón tampoco, no se que es lo que pasa, tengo mucho miedo pero la curiosidad me llama y abro también mis ojos, me muevo para ver mejor y lo que veo me deja sin palabras.
No.
AHORA
Los gritos siguen pero son de ella, mis ojos se humedecen y comienzo a llorar, comienzo a sentir rabia, dolor, enojo, tristeza, soledad.
A mis 15 años siento que la imagen que tenía de mi familia se desmorona, siento que todo lo creí es falso, era solo un teatro, una mentira, un espejismo, me doy cuenta de que el amor no existe de verdad.
El tiempo pasa y ahora los gritos ya no se oyen, yo sin embargo sigo llorando en silencio, la puerta se abre y oigo sus paso, siempre los he identificado desde lejos, pero ahora se me hacen extraños, raros y hasta desconocidos.
¿ Porqué diablos hizo eso?
No quiero alzar la vista, se detiene a mi lado pero no miro, siento como se agacha, su perfume inunda mis fosas nasales y aunque no lo quiera, sonrío recordándo sus caricias cada vez que me hizo dormir, mientras me cantaba.
Mamá.
— Lo siento mi amor, pero debo irme. Te llamaré y hablaremos — pongo mis ojos en ella y la encuentro llorando, y también lo hago, lloro viéndola a los ojos
— ¿Porqué…. lo hiciste? — me oigo preguntar
— Lo siento, lo siento, lo siento — me abraza y dejó que lo haga
— Yo te amo Max, y esto no es tu culpa. Papá y yo debemos hablar, pero por ahora solo me iré —
— Te amo mamá, pero en este momento estoy molesto —ella me mira
— Lo sé, mañana vendré a hablar con Gaby y quiero que estés ahí — asiento — Adiós Max — besa mi frente y se va
Mamá engañó a papá.
Cuando lo vi no lo pude creer, no podía creer lo que mis observaban, mamá estaba sobre un hombre moviéndose sin parar, de inmediato cerré los ojos ya que veía su cuerpo, y sólo me di la vuelta y me alejé. Papá seguía parado viendo lo que mamá hacía, luego entró a la habitación y comenzaron los gritos, yo cerré los ojos y tape mis oídos, no se cuanto tiempo pasó pero los gratis seguían, entonces me escondí en mi habitación.
A los 15 años descubro que mamá le es infiel a papá.
A los 15 años descubro que el amor de ambos es mentira, a los 15 años entiendo que el amor no existe.
A los 15 años… Decido, no creer en el amor.