Pov de Alisha
Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando sonó mi puerta, intuía que era el repartidor de la comida que había ordenado y sin dudar ni preguntar abrí la puerta —“¿Hola, cuánto te dé...?”—
Mi pregunta quedó a medio formular cuando veo la figura de un hombre con traje y el ceño fruncido, —Era Damien—.
Al instante retrocedo dos pasos y preguntó —“¿Damien, qué haces acá?”— aunque sabía su respuesta, quería explicaciones.
—“¡Alisha te he buscado durante varios días, no respondes mis llamadas ni mensajes, solo quería verte de nuevo!”—
No terminé de escuchar sus palabras cuando observó que él ya estaba dentro de mi departamento y cerrando la puerta, veo que camina hacia mí.
Camino hacia atrás, con pasos grandes, llegando a encontrarme con la barra de desayunos a mi espalda y poniendo mi mano sobre ella, encuentro un cucharón con lo que a punto hacía él y digo
—“¡No te acerques, Damien!”—
Él abre sus ojos como platos junto a una risa de burla y relajando el ambiente, dice “¡Alisha, no te voy a hacer nada!”—
Retirando su abrigo y poniéndolo en el perchero, alza sus brazos en señal de rendición para continuar —“¡A menos de que tú quieras!”— con una sonrisa de medio lado.
Yo todavía en posición de defensa, por mi mente pasan recuerdos de Damien cuando discutimos en nuestro matrimonio él era muy dominante con una mirada sombría siempre y nunca creyó en mi palabra, solo obtenía de él desagravios y dolor, pero viéndolo en este momento no es ese hombre con el que me case.
—“¡Vamos, Ali, no vine a pelear solo a hablar contigo, quiero saber!"— "¿Cómo estás?"— exclama él y mirando alrededor del apartamento continúa —“¡Te imaginé una chica más ordenada!”—
“¡Mierda!”, pienso, mi departamento estaba hecho un desastre yo estaba hecha un desastre llevaba la misma sudadera de hace tres días y mi cabello enredado en una coleta, había trastes sin lavar y documentos por doquier, había concentrado tanto en trabajar y adelantar lo que más recordara de la universidad que esos días pasaron volando.
—“¡Damien no esperaba visitas, además tengo solo esta semana para ponerme al día con lo de la universidad, así que lo que tengas que decir, dilo rápido y márchate!"—exclamó con cierto descontento sin soltar mi arma de cocina en una mano.
—“¡Ali, mi intención no es molestarte, mejor te dejo para que organices tus cosas y mañana nos vemos!”— dice tomando su abrigo nuevamente —“¡Que descanses!”— termina para retirarse.
Quedo sin poder pronunciar palabra mientras veo su figura salir del lugar.
Seguido tomé una gran bocanada de aire y puse mi mano en mi aliento, lo que me envío a darme una ducha y a organizar mi apartamento con la gran vergüenza que esto me había generado frente a él.
Ya terminando de organizar todo y haber tomado un baño frío y refrescante, comencé a recordar lo que me dijo Damien de vernos mañana y si volvía que iba a decir o como afrontaría lo que venía, pero está vez contaba con algo a mi favor e iba a aprovecharlo, pienso mientras miro la lista que había hecho en mi libreta sobre la mesa.
A la mañana siguiente ya estaba preparándome y, a punto de tomar el desayuno para salir cuando tocan a mi puerta, tomó un gran suspiro mientras exclamó —“¡Ya salgo!”— Y tomó mi bolso para salir de mi apartamento.
Cuándo observo en el pasillo del frente a Damien recostado sobre el muro, su rostro se iluminaba con la luz entrante del ventanal principal del pasillo, lo que lo hacía lucir totalmente sexy trae su traje ajustado, luciendo su camisa blanca ceñida por su chaleco y sobrepuesto por encima de su elegante corbata, lo que pronunciaba su pecho y su abdomen trabajado.
Agache mi mirada y dije mientras aseguraba mi puerta —“¿Qué eres un Gánster?”— Sin percatarme, él ya se encontraba muy cerca de mí y susurrando a mi oído de forma pícara, dice —“¡Lo que tú desees, Alisha!”— sin darme oportunidad de movimiento, me da un casto beso en mi mejilla.
¿Qué era esto? Mi corazón comienza a acelerarse, pero mantuve la compostura, así que pregunté —“¿Estás de buen humor?”— intentando ocultar mi cara sonrojada mientras caminé al elevador.
Él ríe entre dientes mientras me sigue exclamando —“Correcto tenerte cerca, me pone de buen humor!”—.
Mientras oprimo el botón del pasillo para llamar el elevador, no estoy dispuesta a dejarme intimidar, así que tomo una poción recta y digo —“¡Qué bueno!"— "¿A dónde me vas a invitar para hablar?"— "¡he trabajado mucho estos días y está realmente agradable el día!”—
Y sin darle tiempo para una respuesta, tomó su mano y lo arrastró al interior del elevador que abría sus puertas para luego obturar el botón de la recepción.
—“¡Qué prisa por traerme acá adentro!”— dice él mientras se acerca y pone su brazo sobre mi cabeza acorralándome.
Posiciono mi espalda sobre las láminas frías del ascensor, e instintivamente pongo mis manos sobre su pecho, y encontrando nuestras miradas, mis piernas tiemblan.
—“¿Qué pasa, esto no es una cita?"— digo intentando lucir tranquila, pero mi cuerpo me traiciona porque siento cómo mis mejillas se ponen rojas.
—“¡Te ves muy bella, sonrojada, no me lo ocultes, tu hermoso rostro resalta, y si quieres que sea una cita, lo será!” —exclamó él cerca de mi rostro.
Muerdo mi labio y afortunadamente en ese momento se abre el ascensor, así que aprovecho su distracción para deslizarme por debajo de él y salir. Ya estando afuera, exclamó regresando mi mirada junto con una sonrisa —“¡Llévame a un buen lugar de café!” —Y caminó por la recepción hacia su auto.
Pov de Damien
Desde el momento que Alisha salió de su departamento se veía totalmente hermosa llevaba un pantalón n***o desde su cintura acentuando sus caderas y viéndose su abdomen, un top n***o sobre su pecho cubierto levemente por su chaqueta, su cabello suelto levemente recogido con una pinza en la parte superior, su rostro brillaba con su bella sonrisa y aura, y mirando su parte trasera no dude en acercarme a ella me atraía inconscientemente.
Llagando a la recepción, ella logra salir de mi juego de seducción, y con una aura que ilumina completamente el lugar, quedó totalmente atrapado en su mirada y su rostro angelical.
Saliendo activo el auto, a lo que ella con total confianza abre la puerta del copiloto e ingresa en él.
Ella nunca actuaba así, siempre había tenido una solicitud de permiso antes de ingresar en mi coche. Su actitud definitivamente ha cambiado.
Seguidamente, yo subo al coche como conductor, y ella sin dudar exclama —“¿Bueno, Damien tengo curiosidad de cómo encontraste mi departamento?”—.