Sofía Al estar prácticamente pegados bailando, no nos controlamos y Santiago no ha dejado de besarme en los labios y el cuello. Sus besos se sienten muy ricos y emanan electricidad a cada rincón de mi anatomía, pero debo controlarme porque es un lugar público. — iré al baño, amor —Le comento mientras me aparto. — Si te acompaño. — Obvio no. — Tengo miedo de que te pierdas — bromea. — Eres un tóxico — bromeé y me marché. Caminé entre multitud de personas, abriéndome camino para llegar al baño. Debí esperar a que llegara mi turno porque hay muchas mujeres acá. Luego de ocho minutos, logré entrar. Hice mis necesidades, lavé mis manos y mi rostro para luego retocar mi maquillaje y acomodar mi cabello despeinado. Cuando observé mi reflejo en el espejo, descubrí que tengo chupones en

