Marko Estaba en medio de una reunión con Boris y Mikhail tratando de ampliar las rutas y los cargamentos de armas cuando la puerta de mi despacho se abrió de forma salvaje, Francesca está ahí parada sin moverse y con la mirada desencajada por el dolor. Mi cuerpo se puso en alerta enseguida y sin pensarlo dos veces me levante, sin embargo, antes de que pudiera dar dos pasos sus palabras me paralizaron por completo. ―Creo que la bebe va a nacer ahora― dijo mientras, se agarraba el vientre y cerraba los ojos, completamente adolorida. Y no era el único paralizado, mis dos hombres de confianza la miraban con los ojos bien abiertos y con cara de terror. ―Ve y haz algo― murmuro Mikhail sin quitarle la mirada de encima―. Parece que se va a morir del dolor. Reaccione enseguida, y fui donde

