Marko Estaba afuera de la habitación de Francesca hablando con el medico cuando un grito me puso en alerta, lo mire a George y me apresure a entrar. Me encontré a mi esposa, con la vara del suero que se había arrancado sosteniéndola con las manos y contra la pared en una esquina, apuntando al enfermero. Tenía la piel blanca, la inflamación de la cara aún no había bajado del todo y su cuerpo temblaba como en una especie de trance. Podía ver el terror en sus vacíos ojos. ― ¡No me toques! ― le grito apuntándolo, el enfermero estaba ahí, estático sin moverse y con las manos en alto―. ¡Te van a cortar en jodidos pedazos cuando me encuentren! Me apresure a entrar y el movimiento hizo que girara la cabeza en mi dirección, pero nunca me vio, tenía la mirada desencajada, ida. ―Francesca…― mur

