Marko Estábamos a punto de aterrizar en Noruega y Francesca no tenía ni idea donde estábamos, después de muchos días de tener ese pensamiento punzante en mi cabeza, me sentí un idiota por haberle dado tantas vueltas a algo que era hasta natural de hacer. Quería redimir la forma en que toda esta historia había comenzado para nosotros. Las cosas en la empresa y en la organización estaban en marcha y tranquilas, esta vez Boris se quedaría en mi representación y yo hice las maletas y me subí a mi jet privado con mi esposa para irnos unos días de viaje. Me costó mucho decidirme por un lugar, podría haberla llevado a Roma o Paris, pero no quería caer en los lugares típicos porque mi Francesca se merecía algo único y extraordinario como ella, asique con eso en mente reserve una cabaña justo

