•1 Mes Después•
—Cariño baja de ahí, te caerás y te lastimarás.
—No puedo quedarme quieta, sabes lo que me hace el chocolate.
—¿Cómo es que comiste chocolate? Yo no pedí chocolate.
—No tengo idea.
Lo vi levantarse de su escritorio y acercarse a revisar la comida y mi bebida traía chocolate, en el fondo para que no se viera.
¿Quién habría sido? Si yo consumía mucho chocolate mi sistema Nervioso empezaba a correr muy rápido y eso me podría causar un ataque al corazón, por eso tenía que moverme.
—¿Tan pronto y ya me quieren volver a matar? ¿Ahora quién es? ¿Una ex? ¿O tal vez una enamorada psicópata?
Xandro río mientras se acercaba a abrazarme y besar mi cabeza.
—Nadie te hará daño cariño, quédate tranquila.
—Está bien.
Xandro me dio una botella de agua para bajar todo lo dulce del chocolate, unos minutos después me sentía muy tranquila, pero con mucho sueño y en lo que él contestaba una llamada, yo me iba quedando dormida en el sofá.
[••••]
Me desperté notando que aún estaba en el sofá y Xandro seguía trabajando en su escritorio.
—¿Qué hora es?
—Son las Cinco de la tarde cariño ¿Dormiste bien?
—Tal parece que sí.
Estiró mis brazos bajo la atenta mirada de él, le sonrió y me levanto para sentarme frente a su escritorio.
—¿Ya sabes por qué mi bebida traía chocolate?
—Por lo que me dicen, el chocolate es el ingrediente secreto de la bebida, por eso viene en el fondo para darle ese toque dulce sin que nadie vea que es chocolate hasta que se termina la bebida.
— Bueno, me alegro de que no sea otra de tus locas admiradoras.
Él solo ríe mientras niega y regresa su vista a su ordenador.
—¿Todavía tienes mucho trabajo cariño? —Le pregunto y él niega.
—Solo termino de revisar un documento, para autorizarle los permisos correspondientes.
—De acuerdo, quiero que vayamos a comer a ese lugar que te dije ayer.
—Lo supuse, Marco canceló mis reuniones de esta tarde, así que soy todo tuyo, por lo que después de comer podremos irnos a casa y ver todo un maratón de películas ¿Qué te parece?
—Excelente, mi esposo sabe bien lo que me gusta.
—Por supuesto ¿Qué clase de esposo sería si no lo supiera?
Sonreí y le mandé un beso.
Parece que esta tarde será muy entretenida, pero sobre todo es que es con él con quien la pasaré.
(••••)
Bueno, la salida se había alargado más tiempo. Habíamos ido al centro comercial y pasamos al cine solo por qué había un estreno que a ambos nos gustaba. Fuimos a varios lugares, sin duda había sido una perfecta cita y aún faltaban muchas más.
—Estoy muerta de cansancio.
—Vamos a casa a cenar allá.
—No quiero hacer de cenar, mejor pidamos pizza o cualquier cosa.
—Lo que mi esposa quiera.
De acuerdo, ese hombre me iba a matar si seguía así, me encantaba como era Conmigo, nunca me trataba mal ni trataba de pasar más allá de los besos, él es el hombre perfecto que siempre quise en mi vida y no me arrepiento de nada, ni tampoco dejaré que nadie me lo quité, él es solo mío y de nadie más.
(•••)
—Hogar, dulce hogar —dije en cuánto Xandro abrió la puerta de su departamento, hoy pasaría la noche aquí, era algo triste que cada noche tenga que ir a dormir yo a mi cama, pero hoy dormiré con él, después de cenar, está sería la segunda vez que lo hago.
—La cena no tarda en llegar, ve escogiendo la película cariño.
—De acuerdo.
Dejo mis cosas en el sofá chico y busco una buena película ¿Qué sería bueno? ¿Comedía? ¿Romance? ¿Terror? Creo que dado a nuestros gustos, lo mejor sería una de Acción, si si, eso es y ya sé cuál es la adecuada.
El timbre sonó indicando que la pizza ya había llegado.
—Yo voy Cariño —digo, él estaba en la habitación, cambiándose de ropa.
—Ya salgo cariño.
Abro la puerta y el repartidor me da un repaso de arriba hacia abajo, estaba actuando raro.
—Aquí está su pedido, serían 14.69
—Gracias ya regresó.
Tomé las pizzas y entre para dejarlas en la sala donde sé que estaríamos.
Regresé con el chico que trataba de ver hacia adentro.
—¿Aceptas tarjetas?
—Por el momento no hermosa, pero si quieres puedes pagármela de otra manera.
—O podemos esperar a mi Esposo para ver si él trae efectivo —le digo cruzándome de brazos y en ese momento llega Xandro.
—Listo ¿Cuánto es Chico? —le pregunto.
—Son 14.69
—Aquí tienes, quédate con el cambio, muchas gracias.
Le sonreí burlona al chico y cerré la puerta, si Xandro supiera lo que había hecho no le hubiera dado nada, es más ni las gracias le habría dado. Mi esposo es tan sobre protector, pero eso no me molesta, hasta sus celos me gustan, pero nunca ha llegado a ser tóxico, me da mi espacio y momentos con mis compañeras de ballet, lo único malo sería que tengo que tener un guardaespaldas y es más que nada por mi seguridad, ya que se corrió que una chica era su prometida y a mí me han visto con su hermana y su madre, no me han visto el rostro por todas las precauciones que hago.
—¿Cariño todo está bien? Te quedaste como que pensativa ¿Ya tienes sueño? Si es así, podemos irnos a dormir y podemos guardar la pizza para mañana.
—No cariño, estoy bien, es lo que me he dado cuenta de cómo has cambiado mi vida, no sé que hice para merecerte cariño, pero te amo tanto que no sé qué sería de mí, si algún día te llegó a perder, yo...
—Te amaré hasta que la muerte nos separe cariño, no hay vuelta atrás.
Le sonrió y me acercó a besarlo castamente, era hora de ver películas y disfrutar nuestros momentos juntos, ya sean grandes o pequeños, lo amo tanto que por el harías cualquier cosa.