Desa se pasó una mano por la cara sudorosa y luego parpadeó varias veces. “Levántate, Ducane” gruñó “Tenemos un largo camino por delante.”
Con el cañón de su pistola presionado contra la espalda de Ducane, Desa empujó al hombre a través de la puerta de la oficina del sheriff. En el interior, encontró una habitación simple de paredes de madera, iluminada por una linterna de parafina en el escritorio.
El joven que estaba sentado detrás de ese escritorio –un ayudante de alguacil, por su placa– se levantó y se estremeció cuando los vio. “¿Que es todo esto?” Era magro y delgado con una cara pálida y cabello rubio corto que hizo a un lado. “¿Trayendo al señor Ducane? ¿Quién eres tú?”
Ducane le ahorró el problema de contestar.
El hombre giró la cabeza para mostrar los dientes apretados y le siseó a Desa. “Una bruja” dijo con voz áspera. “Ella usó su magia en mí.”
“Los hombres en estas partes son un grupo supersticioso” dijo Desa “No había magia en juego. Solo soy una cazarrecompensas de paso y este intentó matarme. Encontrarás muchos testigos que pueden dar testimonio de los disparos.”
“¡Le disparé!” Gritó Ducane “Ella hizo que las balas se detuvieran!”
Cerrando los ojos, Desa se tocó la frente con dos dedos. “Sí, él me disparó, ¿bien?” ella estuvo de acuerdo “Sin embargo, no se me puede culpar si no puede darle al lado ancho de un granero a diez pasos. Un tipo inteligente como tú no cree en la magia, ¿verdad?”
El joven ayudante se agarró el cinturón con ambas manos y luego se miró los pies. “No, señora, no creo.” Cuando la miró fijamente, su rostro era severo. “El señor Ducane tiene fama de causar problemas.”
“Lenny” dijo Ducane “Ya sabes como soy.”
“Sí, lo sé” respondió Lenny “Y sé que te gusta comenzar una pelea tanto como beber cada gota en el almacén de McGregor. Muchos te han advertido que te llevaría a un mal final, Charles.”
Tomando un anillo de llaves de la esquina del escritorio, Lenny se dirigió a una puerta en la pared a la izquierda de Desa. Miró por encima del hombro, frunciéndoles el ceño. “Prefiero tenerte en una celda hasta que se resuelva este asunto” agregó “Pero señora, tendré que pedirle que permanezca en la ciudad para testificar ante un magistrado.”
“No será posible, señor” dijo Desa “Una tiene que ganarse la vida.”
“Así puede ser, pero la ley es la ley.”
Una vez más, Desa se encontró lamentando la decisión de venir a este pequeño pueblo ignorante. ¿Cuánto tiempo perdería esperando a que llegara un magistrado? ¿Qué tan lejos llegaría Morley? Había perdido el rastro del hombre varias veces en los últimos cinco años; olfatearlo nuevamente se había sentido como un milagro.
¿Pero qué podía hacer ella? Era la única que podía testificar contra Ducane y si se iba, el hombre quedaría libre para aterrorizar a otra joven. Había días en que odiaba su suerte en la vida.
Lenny movió las llaves varias veces y finalmente forzó la puerta para abrirla. “Por aquí” dijo “Y no hagas problemas, ¿puedes?”
Desa empujó a Ducane con su arma.
De mala gana, comenzó a avanzar, atravesando la puerta hacia un estrecho corredor de ladrillos blancos con celdas en ambas paredes. Todas estaban vacías, excepto una al final, donde dos jóvenes se sentaban uno al lado del otro.
Uno a la izquierda, con pantalones color canela y una camisa azul, tenía las manos sobre las rodillas mientras miraba fijamente su regazo. Por su aspecto, podría haber sido el gemelo de Lenny. De hecho, Desa estaba bastante segura de que lo era.
El otro tenía el pelo n***o y grueso que llevaba de raya enmedio y piel pálida que estaba marcada por una sola imperfección en su mejilla. Una estrella de tres puntas de una marca de hierro. Debe haberse hecho recientemente porque la carne todavía estaba cruda y roja.
“¿Lo estás vendiendo como esclavo?”
Lenny se encogió de hombros “Su elección. Era eso o la horca.”
Girándose para enfrentar al joven oficial, Desa levantó la vista para mirarlo fijamente a los ojos. “¿Cuál fue su crimen?” inquirió “Algo monstruoso esperaría yo, para ameritar tal castigo.”
Lenny se estremeció ante el cambio en su voz –ella había dejado que su acento se desvaneciera– luego él sacudió la cabeza y recuperó el juicio. “Fornicación.” Su boca se torció como si decir la palabra dejara un mal sabor. “Entre ellos. Mi hermano fue lo suficientemente hombre como para elegir la soga.”
Antes de que Desa pudiera ofrecer una respuesta mordaz, apareció otro hombre en la puerta. Este era alto con el pelo gris y una estrella de sheriff en su pecho de barril. “¿Qué está pasando aquí, Lenny?” demandó. “Escuché disparos en la noche.”
“Eso sería obra del Sr. Ducane”
Girándose para meter un dedo en la cara de Desa, Ducane retrocedió hasta que casi golpeó la celda al final del pasillo. “¡Es una bruja!” gritó “Usó su magia. No es de extrañar que los jóvenes Tommy y Sebastián aquí se hayan convertido al pecado. Con degenerados como esta mujer en nuestro pueblo…”
“¡Suficiente!” el sheriff lo espetó “Finalmente fuiste y cruzaste esa línea que estabas bordeando ¿eh, Charles? Tíralo a una celda, Lenny.”
El agente hizo lo que le ordenaron, dio la espalda, deslizó una llave en la cerradura y abrió la puerta con barrotes. Ducane se arrastró sin protestar y se dejó caer en el banco de madera en el interior. Una vez que estuvo a salvo detrás de las rejas, Desa enfundó su arma.
Lenny cerró la puerta con un ruido metálico.
“Ahora” dijo el sheriff, bloqueando la salida con los brazos cruzados, frunciendo el ceño mientras miraba a Desa de arriba abajo. “¿Quién podría ser y qué pasó exactamente entre usted y el Sr. Ducane?”
Ignorándolo, Desa le dio la espalda y fue a la celda al final del pasillo. Los dos hombres dentro, ambos levantaron la vista. Como animales asustados. Le enfermaba ver esa marca en la cara del chico de cabello oscuro.
Desa se lamió los labios, respiró hondo y asintió una vez. “Sheriff, liberará a estos dos hombres de inmediato” dijo “Lo que han hecho no es delito y la esclavitud es una afrenta a todo lo que es bueno y decente en este mundo.”
“¿Liberarlos?" el sheriff farfulló “¿Por autoridad de quién?”
“Por la autoridad de Desa Nin Leean” dijo “Primer Enlazadora de Campo de Aladar. Si está tan ansioso por deshacerse de estos jóvenes, entonces felizmente se los quitaré. Pueden venir conmigo a Aladar y vivir en paz.”
“Bruja” murmuró Ducane detrás de las rejas de su celda.
El sheriff parpadeó, sorprendido por su declaración y dio un paso atrás para apoyar una mano contra el marco de la puerta. Lenny se colocó entre Desa y el otro hombre con las manos levantadas a la defensiva. “¡Espera!” dijo “No quiero ver morir a mi hermano, pero las leyes del Todopoderoso son claras.”
“No todos creen en su Todopoderoso, señor.”
Lenny entrecerró los ojos, tratando fijamente de mirar a través de ella. “Ducane tenía razón” dijo asintiendo “Eres una bruja. Sheriff Cromwell, tal vez deberíamos arrestarla también. Antes de que corrompa a la gente del pueblo.”
“Lenny” dijo el sheriff “Suficiente. Y usted, señora. Le agradezco por traer a un alborotador conocido, pero creo que es hora de que se ponga en camino.”
“No sin Tommy y Sebastián” insistió Desa.
Lenny sacó su revólver, extendió el brazo y apuntó al pecho de Desa. Su pulgar descansaba sobre el martillo, pero no amartilló. “Cierra la boca, bruja” susurró “Agradece que el Sheriff Cromwell esté dispuesto a dejarte ir.”
Desa extendió una mano, los nudillos de su puño cerrado a escasos centímetros de la nariz de Lenny y luego su anillo comenzó a brillar con una breve llamarada de luz. El joven cerró los ojos y retrocedió a tropezones en estado de shock.
Desa lo pateó en el estómago, obligando al muchacho a doblarse. Golpeó la cara de Lenny con un puño, luego con el otro, un par de golpes feroces que lo dejaron sin aliento. Él se dobló hasta bajo, prácticamente tocando su frente con el suelo.
Desa reaccionó sin pensar, una mano sacó hábilmente un cuchillo de lanzar de su cinturón y lo arrojó por encima de la espalda del joven. Cayó de punta a punta hacia el sheriff, quien sacó su arma justo a tiempo para que el cuchillo de Desa le cortara la mano.
Sus dedos se desenroscaron.
La pistola cayó al suelo.
Con un gruñido, Desa saltó y rodó cruzando la espalda expuesta de Lenny, apareciendo para aterrizar justo detrás de él. Ella se apresuró hacia el sheriff antes de que el hombre pudiera recuperarse de su conmoción.
Cromwell la miró con los ojos muy abiertos.
Desa saltó y pateó alto, golpeando su bota contra el pecho del hombre, enviándolo de espaldas hacia la pequeña oficina que daba al frente del edificio. Se tambaleó por el suelo de madera, golpeó la pared y colapsó.
Ágil como un gato, Desa aterrizó justo en frente del escritorio, luego se dio la vuelta para encontrar a Lenny de rodillas en medio del bloque de celdas. El joven agarró su pistola caída, se puso de pie con las piernas temblorosas y amartilló mientras giraba.
Desa sacó otro cuchillo arrojadizo.
Levantó la mano, el cuchillo salió volando de las puntas de sus dedos, saliendo de punta a punta en dirección a su objetivo. Lenny se dio la vuelta justo a tiempo para que la hoja se hundiera media pulgada en la piel suave de su muslo.
Cayó hacia atrás, agitando su brazo mientras apretaba el gatillo. El arma se disparó con un rugido como un trueno y trozos de madera llovieron sobre Lenny un instante después de que dos balas atravesaron el techo.
En cuclillas justo dentro del bloque de celdas, Desa recuperó el revólver del sheriff y lo sostuvo frente a su propia cara, el cañón apuntando hacia arriba. “Ahora” dijo “Supongo que no quieren más problemas.”
Lenny estaba sosteniendo su pierna herida.
Una mirada sobre su hombro reveló que el sheriff Cromwell se apoyaba contra la pared con una mano sobre su corazón, cada respiración era un jadeo irregular. “Esto fue solo una pequeña muestra de mi poder” les aseguró Desa. “Preferiría no tener que hacer nada drástico.”
“Bruja…” Ducane susurró en su celda.
“Nosotros…” Cromwell dejó escapar un jadeo antes de que pudiera terminar esa frase. “Vamos a liberar a los jóvenes a su cuidado.”
Gimiendo de dolor, Lenny intentó sentarse derecho, pero tuvo que mantenerse firme con una mano en el suelo. Su cabeza cayó. “Ducane tenía razón…” susurró “Eres una afrenta a todo lo que es sagrado.”
Desa amartilló la pistola del sheriff y apuntó con el arma a Lenny. “Baja tu arma, hijo” suplicó “No me hagas matarte.”
Alabada sea Misericordia, el niño de hecho hizo lo que le dijeron, dejando su arma en el suelo. Luego se levantó aturdido, se dio la vuelta y caminó arrastrando los pies hacia la celda y al final del pasillo. “¿Quieres a mi despreciable hermano?” murmuró, empujando la llave en la cerradura. La puerta se abrió con un ruido metálico. “Tómalo.”
Tommy y Sebastián estaban parados uno al lado del otro en la celda, ambos con la boca abierta y mirándola fijamente como si fuera una especie de demonio. Ninguno de los dos se movió. Quizás no creían en sus propios ojos.
“¿Bien?” Desa dijo “¿Quieren quedarse aquí y esperar la horca o quieren venir conmigo?”
Hubo un largo momento de silencio en el que ambos muchachos estuvieron quietos. Desa de repente se sintió muy nerviosa. Si se hubiera tomado todas estas molestias para liberar a un par de muchachos que estaban decididos a quedarse aquí y aceptar su destino, bueno… Eso sería vergonzoso. Y peligroso. Había hecho algunos enemigos esta noche. Era probable que ella nunca pudiera regresar por aquí. Haber hecho todo eso para salvar a un par de niños primitivos que estaban tan inculcados con esta pequeña cultura retrógrada que morirían antes…
Finalmente, Tommy dio un paso adelante, se aclaró la garganta y asintió hacia ella. “Gracias, señora” dijo “Pongámonos en camino.”
Sebastián tardó unos segundos más en decidir que preferiría irse con su amante antes que permitir que la escoria de esta ciudad lo vendiera como esclavo. Desa hizo un sonido molesto. Tendría que hacer algo con esa marca en su mejilla. “Yo…” comenzó Sebastián “Yo quiero ir también.”
“Espero que ustedes muchachos tengan caballos” dijo Desa, mirando de nuevo al sheriff que sin duda traería a una multitud de gente enojada sobre ella en el mismo instante en que lo dejara fuera de su vista. “Tenemos un largo viaje por delante.”